La segunda edición de Maestros de la Costura está compuesta por aprendices que tienen en sus genes la pasión por la costura y en el que hay perfiles tan variopintos como un fisioterapeuta, una exgogo, una empresaria, un estudiante de música o un carretillero. Alba ha sido la primera expulsada

Madrid, ene (EFE).- La segunda edición de Maestros de la Costura está compuesta por aprendices que tienen en sus genes la pasión por la costura y en el que hay perfiles tan variopintos como un fisioterapeuta, una exgogo, una empresaria, un estudiante de música, un maquinista.

Maestros Costura 2

Algunos de los aprendices vienen con la lección aprendida: llamar la atención por el vestuario y la actitud como ha sido el caso de Pedro y Amparo. El primero le ha gritado a Caprile sin descanso en la prueba por equipos con “impertinencias”, tal y como lo ha calificado el diseñador, y que Palomo le afeó con un “a escuchar y a callar, Pedro”. Amparo optó por un look rosa y lleno de lazo al más puro estilo Reese Witherspoon en “Una rubia muy legal”, pero sin mucho éxito con sus mohínes.

“A mi no me conquistas con caras de niña buena. O te lo temas en serio o en este taller vas a durar muy poco”, le dijo Caprile, el miembro del jurado que más temen en sus valoraciones los concursantes, justo al terminar la primera prueba a Amparo,

Tony un fisioterapeuta valenciano, lo aprendió todo en la costura de su abuela y de su madre, y algo decepcionado no dudó en manifestar. “No me gustan los circos. Yo he venido aquí a coser y a aprender”.

Sybilla, una madrina excepcional

Con una madrina excepcional como es Sybilla, tan poco favorable a participar en eventos públicos, comenzó Maestros de la Costura. La diseñadora acudió al programa para alabar el “talent”. “Creo que estáis haciendo una trabajo importante más allá de petardeos y tendencias, dando a conocer una parte importante del oficio desconocida. Me emociona estar aquí”, confesó Sybilla.

El jurado está decidido a “apretar las tuercas a nuestros los aprendices. Somos más exigentes”

“Un genio con mayúsculas en la moda española que va más allá del diseño de moda”, así la presentó Lorenzo Caprile, antes de iniciarse la primera prueba que consistía en realizar una réplica del vestido “España”, uno de los más emblemáticos de la diseñadora.

Una prueba que ganó Isabel, una holandesa, afincada en España desde hace 30 años, donde comenzó trabajando como gogo de discoteca, aunque su pasión siempre ha sido la costura. Madre de tres hijos, y dueña de tres salas de fiestas, considera que la costura es lo suyo.

Rosa es la más mayor del grupo. Decoradora de profesión, sevillana, madre de dos hijas a las que transforma la ropa en bolsos, y los pantalones en falda, da clases de costura en la Fundación Alalá a mujeres en riesgo de exclusión social.

El porcentaje de aprendices con estudios de moda es en esta edición superior a la primera, pero eso no hace que se resuelvan las pruebas con la agilidad que deberían darles sus conocimientos.

Perfiles

Saray se define “muy andaluza. He nacido para coser y tengo arte para coser”, dice montada a lomos de un caballo y con una muñeca Nancy, su talismán, vestida de sevillana junto a su maquina de coser.

Alejandro es actor y ha creado su propia compañía de teatro, donde cose los modelos que salen a escena.

Lara es una cantante argentina que ya en el primer programa ha hecho brotar las lágrimas del resto de concursantes y el jurado, con su historia de lucha por su identidad.

Lucas es estudiante de música, el tercero de siete hermanos, que empezó en la moda dibujando figurines hasta darse cuenta de lo que quería era coser y al que Sybilla en la primera prueba recomendó. “Es importante lo que te dices a ti mismo”, en relación a confiar en su trabajo para que salga adelante.

Sergio es hijo de sastre y su ilusión es seguir con su negocio, que ha tenido que abandonar por la crisis para dedicase trabajar como carretillero o descargador de camiones. “Mi motivación es equipararme a mi padre”, ha dicho.

Anastasia es de Kazajistan, llegó a España como refugiada con 12 años. Ha estudiado diseño de moda y su ilusión es crear su propia marca, que ya diseña con telas de una manera sostenible, además de impartir talleres de costura.

“A mi no me conquistas con caras de niña buena. O te lo temas en serio o en este taller vas a durar muy poco”, le dijo Caprile a Amparo

Alba, una joven diseñadora que lleva siete años viviendo en Alemania, dedicándose al diseño de moda, entre otras cosas, ha sido la primera eliminada de la segunda edición.

Un jurado con ilusión

El jurado llegó sonriente, pero decidido a “apretar las tuercas a nuestros aprendices. Somos más exigentes”, han declarado entre sonrisas y así se pudo ver en las tres pruebas que ejecutaron, que tuvo como destino del primer desplazamiento la visita al Ballet Nacional que dirige, Antonio Najarro, donde confeccionaron dos piezas para los bailarines.

“He echado de menos el taller”, ha asegurado Raquel Sánchez Silva, un sentimiento que también compartían Caprile, Alejandro Gómez Palomo y María Escoté que se ha decidido a participar como concursante en la última prueba, en la que ha escogido mochos de fregar el suelo y papel con el que ha confeccionado flores.

“Me he puesto nerviosa” ha dicho la diseñadora que ha tenido un año imparable, como sus dos compañeros. Caprile en su taller y como figurinista creando vestuario para distintas obras teatrales como El Médico y Palomo con sus desfiles y su próxima exposición en la Gala Met en Nueva York del mes de mayo.

Pepa Bueno, directora de ACME, ha sido una de las invitadas al programa y no ha dudado en resaltar que son muchos los diseñadores que aseguran que “faltan modistas y patronistas en el mundo de la moda”.

El joven diseñador Leandro Cano ha sido el último invitado en primer programa de esta edición y una de sus creaciones ha sido la que ha servido de inspiración en la última prueba en la que el creador ha resaltado la importancia de la imaginación a la hora de diseñar. EFE