Miguel Marinero ha presentado una colección armada con el buen hacer que da la experiencia, en el último día de MBFWMadrid en Ifema, donde también han desfilado las propuestas de Beatriz Peñalver e Isabel Núñez

Madrid, ene (EFE).- Puede que guste o no, pero lo que no se puede rebatir es que Miguel Marinero tiene oficio, es maestro de costura, mientras que Beatriz Peñalver e Isabel Nuñez son jóvenes con talento, creatividad y muchas ganas, pero les queda mucho por aprender, muchas horas de taller.

Miguel Marinero, MBFWMadrid 2019

Miguel Marinero trabaja en una colección en la que aúna su experiencia de más de 40 años de oficio y la juventud de su hijo Nicolás, que desde hace más de dos años trata de refrescar la firma y adaptarse a los nuevos tiempos restando el protagonismo de la piel, santo y seña de la casa, e incluyendo más textil.

Su nueva colección, Archivo, para el próximo otoño-invierno mantiene la sastrería, el patronaje y tejidos como terciopelo, napa y piel de cordero con el confecciona una bomber blanca, ideada para una novia de invierno. "Me gustan la novias invernales", ha dicho este lunes a EFE Miguel Marinero.

Prendas de los años 70 y 80 le sirven como inspiración para crear estilismo de mujer muy abrigado: chaquetas y pantalones pitillos de cuero, abrigos de tweed, camisas de tul, faldas pareo de terciopelo o vestido de lana combinados con chaquetas de mohair. "Hemos trabajo texturas y superposiciones", explica.

Entre sus piezas destaca un vestido negro asimétrico, con una sola manga confeccionado con tres tejidos. El cuerpo en punto drapeado, el cuello con napa y la manga con piel de zorro, una mezcla que sintetiza el espíritu actual de la firma.

Beatriz Peñalver y los nómadas del desierto

Beatriz Peñalver llega a la pasarela grande con una colección, que como la fruta, aún no está madura. Inspirándose en las tribus nómadas del Sáhara, esta diseñadora, propone una serie de prendas con técnicas de costura "que experimento con mis propias clientas".

Siempre está innovando, intenta hacer cosas nuevas, pero en esta ocasión quiere "arriesgar", prefiere pisar sobre seguro. "Me aburre repetir patrones, pero quería traer piezas que me han funcionado" dice momentos antes de inaugurar la quinta jornada de la pasarela madrileña.

Sobre la pasarela se ha visto una capa naranja, de trece kilos, con borlones extralargos que también ha incorporado a vestidos de noche en organza de cristal, faldas y cinturones de abrigos que combina, por primera vez, con "tricot".

Peñalver tiene muy presente sus raíces, su pasión por el flamenco, y no renuncia a presentar un vestido camisero de rayas verticales con dos volantes en el bajo, para después, con no demasiada fortuna, dar rienda suelta a una bata de cola superpuesta en un vestido mini en organza de lúrex.

Después, Isabel Nuñez, ha creado una colección en la que las prendas de corte masculino establecen un diálogo con el mundo femenino: unas veces con superposiciones y piezas que ocultan la silueta, otras permitiendo que las prendas fluyan alrededor del cuerpo.

Los colores que pintan el cielo los días invierno son el punto de partida de esta colección donde los tonos pastel, tiñen abrigos y vestidos en rosa, azul y gris, aunque el negro de las noches de otoño se presenta en trajes de chaqueta que ciñe a la cintura con una lazada, un recurso que ha utilizado en otras ocasiones. EFE