Dibujar la diversidad de mujeres y romper estigmas son algunos de los objetivos que persigue la ilustradora Sara Herranz con dibujos, que retratan sin tabúes, aspectos de la vida cotidiana, sentimientos y los vaivenes de las relaciones amorosas

Madrid, mar (EFE).- Los museos están repletos de obras que tienen el cuerpo femenino y su desnudo como tema central, sin embargo, son muy pocas las firmadas por mujeres las que cuelgan en esas salas. Hoy, las redes sociales son un trampolín para que se abran paso una ola de jóvenes ilustradoras que apuestan por una visión gráfica diferente, con temáticas reivindicativas y que han atrapado a “miles” de seguidores.

Entre ellas se encuentra la tinerfeña Sara Herranz, que ha conseguido el reconocimiento del público a través de sus dibujos, donde plasma su visión feminista, sin miedo a hablar sobre temas sociales considerados tabú, como la masturbación femenina o los sentimientos masculinos que “tanto se intentan esconder”.

En su obra aborda desde las relaciones amorosas contemporáneas hasta la estigmatización de la mujer soltera. Herranz explica en una entrevista con Efe Estilo que busca un cambio con sus dibujos: “Todos sentimos, todos podemos sufrir estereotipos, por lo que todo el mundo se puede identificar con mis dibujos, no son aspectos que engloban solo lo femenino, ni es una cuestión de género, o al menos quiero pensar eso”.

De las redes sociales al mundo editorial

Sus ilustraciones, de carácter autobiográfico, quedaron plasmadas en su primer libro “Todo lo que nunca te dije lo guardo aquí”. Tras el éxito conseguido con él en 2015, Herranz continuó trabajando en sus dibujos y publicó dos años más tarde su segunda obra, ““La persona incorrecta”, donde dejó su huella personal a través de la historia de una pareja, esta vez introduciendo también el punto de vista masculino, para mostrar la dualidad existente entre ambos de forma gráfica.

“Mi idea era reflejar cómo la mujer en el libro es la más comunicativa de los dos, la que tiene un monólogo interior, la reflexiva y crítica. Sin embargo, dentro de la misma relación, él está más cerrado a la hora de expresar sus sentimientos, intento mostrar esa dificultad del hombre para comunicarse (que al final es una dificultad impuesta por la sociedad) y que es un estereotipo que está muy presente en la actualidad”.

Cada vez hay más público masculino interesado en el trabajo de Sara Herranz, sobre todo a partir de la publicación de su último proyecto. “Eso me hace sentir que hay un cambio y que no necesariamente hay que etiquetar que una historia contada por una mujer sobre una mujer está únicamente destinada un público femenino”.

Mujeres artistas como referentes

Respecto al gran número de mujeres ilustradoras que están surgiendo, Herranz opina que a todas ellas las une la búsqueda de cambios en los roles impuestos.  “Creo que todas queremos que nuestro trabajo sea universal y que no se quede en un trabajo de ilustradoras, marcando género. Está bien que se nos de voz y que se haga discriminación positiva, pero yo creo que ya hay que pasar al siguiente nivel que es normalizar”.

Inspirada por artistas como Louise Bourgeois o Carmen García Huerta, sus ilustraciones han ido evolucionando hacia un mensaje más “reivindicativo”. “Antes solo dibujaba un tipo de mujer basada en mi imagen, ya que por el estilo autobiográfico era más cómodo para mi usarme de modelo. Pero ahora intento que haya más diversidad, más etnias, diferentes tipos de cuerpo. Eso te hacer romper y salir de tu zona de confort”, comenta la artista.  “Es algo que considero muy importante, porque quiero que todos los tipos de mujer sean protagonistas de mis historias, y mis seguidoras me lo empezaban a pedir: chicas con pelo más rizado, otros tipos de cuerpo”

España se ha convertido en uno de los países con más peso y talento femenino en este ámbito artístico, con ilustradoras jóvenes que buscan un hueco entre los géneros más dominados por los hombres como los cómics de superhéroes. “Siempre se nos pregunta por nuestro punto de vista como mujeres, que en algunos casos es absurdo. Hay viñetistas que hacen cómics de superhéroes a las que se les formulan preguntas que nunca se le harían si el autor fuera un hombre. Pero creo que esto poco a poco va cambiando”.  La artista también reivindica una mayor representación femenina en los certámenes y concursos de novela gráfica.

El dibujo se convirtió en “su válvula de escape” tras acabar la carrera de Comunicación Audiovisual y sentirse, tal y como ella relataba a Efe Estilo, “perdida”. “Las protagonistas eran mujeres porque era un reflejo de mi misma, era una forma de vivir otra vida a través de ellas en la que podía ser más libre, independiente, era una forma de romper con mi yo de ese momento”

Herranz describe a la mujer del 2019 como “una mujer feminista, sin complejos, capaz de ser crítica con aquellas actitudes que no deben tolerarse y concienciada con la imagen que se da de nosotras”, y recuerda emocionada la huelga y manifestación feminista del pasado 8 de marzo. “Te pones las gafas moradas y ya no hay vuelta atrás, te vuelves mucho más crítica con tu trabajo y aunque no soy activista, voy aprendiendo a medida que va pasando el tiempo. Cada día me siento más feminista” explica la ilustradora.

Con un estilo cinematográfico, casi cercano al “storyboard”, Sara Herranz plasma en su última obra y de forma más asidua a través de su cuenta de Instagram, diferentes mujeres en blanco y negro, con detalles en color rojo, con las que sus seguidores se pueden sentir identificados, convirtiéndose en referente para un futuro en el que el dibujo sea más equitativo y representativo. EFE