Madrid, 15 sep (Inmaculada Tapia/EFE). -La cocina siempre necesita una puesta a punto y no siempre nos atrevemos con el color, pero sin duda es el detalle que la transforma de una manera radical.

Aunque no lo parezca el color la cocina transformará esta zona de la casa de una manera radical. Una decisión que en la que hay que tener en cuenta los acabados si preferimos brillo o mate y en la que hay que lograr un equilibrio entre pavimento, revestimientos, encimeras y mobiliario, aseguran los profesionales.

Tonos alegres

Sin duda, la cocina es el corazón del hogar, una razón que conduce a una tendencia vinculada a los tonos alegres y combinados entre sí es "cada vez más creciente", comentan los expertos de la Asociación de Mobiliario de Cocina (AMC), lo difícil es decidir dónde ponemos el color si en los muebles, la pared o el revestimiento.

Los colores discretos como los pasteles son una muy buena forma de poner color a la cocina. Aportan un toque de dulzura y luminosidad. Aunque también los colores neutros como el gris están cada vez más de actualidad ya que permiten múltiples combinaciones con otros tonos o con madera natural, añadiendo el color a pequeños detalles como vajilla, cuadros o jarrones.

Para los más valientes

  Para los más valientes, los especialistas de AMC, comentan que el contraste de colores vibrantes es una opción que conseguirá un efecto, arriesgado, pero "único y especial". El verde agua combinado con fucsias y amarillos forman un conjunto cromático perfecto para aportar a la cocina un 'look' muy singular.

El rojo es otro de los colores que llenan la cocina con una actitud de riesgo. Una tendencia que se ha recuperado combinada con tonos neutros o contrastado con blancos, negros o marinos.

"La viveza del rojo se relaciona con cocinas con gran personalidad. Además, da calidez al espacio, pero, sobre todo, según expertos en la materia, da ganas de comer", dicen desde la AMC.

"El amarillo es vida, optimismo y vitalidad y fomenta la creatividad. El verde es una magnífica opción en piezas de último diseño y es uno de los colores más propios del estilo vintage y de los primeros diseños industriales. Además, combina muy bien con verdes más intensos, diferentes amarillos, tierra y distintos tipos de madera natural.

  Si las alternativas anteriores son excesivas, pero la intención es utilizar tonos capaces de aportar alegría a la estancia, hay que valorar pintar las paredes con tonos más vivos, pero manteniendo los neutros en los muebles, el color blanco y la madera natural son una opción perfecta.

 Revestimientos.

Otra opción muy recurrente es reservar el color para los azulejos o encimeras, un "acierto" que no cansa. Además, se puede “regular” la cantidad de color, optando solo por un frente o por toda la cocina.


 "Diseños pulcros, colores neutros y orden", son algunas de las recomendaciones que propone Marco Garbuglia , de la firma Elica, que recomienda campanas extractoras minimalistas para conseguir un espacio cómodo, agradable y con poco ruido.

Teniendo en cuenta que las cocinas se transforman también además de en lugar de ocio, en estos momentos, también de trabajo, recomienda que se aproveche bien el espacio "para facilitar el orden".

"El orden es regla de oro en el minimalismo. Que no haya ningún utensilio a la vista es esencial. Los espacios libres y ordenados ayudan a pensar más claramente, ser más creativos e incluso tener más iniciativa", apunta Garbuglia.

Aconseja pocos adornos y puertas y sistemas de almacenaje corredizos o plegabes.

El uso de colores neutros como el blanco de base permitirá crear una línea de diseño muy actual y se recomienda que los electrodomésticos contrasten. Una cocina en blanco y negro es perfecta.

Por último, recomienda electrodomésticos de líneas muy sencillas y que no llamen la atención por sus dimensiones. De esta forma, se adaptarán perfectamente al espacio e incluso se mimetizarán en la cocina.EFE