Carmen Martín/EFEMadrid

A lo largo de la Historia, la moda ha servido para manifestar y reivindicar el legado de la cultura. Ahora, cuando surge una oleada de disturbios en protesta por la muerte de un ciudadano negro en EE.UU, vuelve el dandismo y el hiphop, símbolos estilísticos de la identidad de los negros.

Si se realiza una búsqueda en Google con palabras como "moda africana" o "estilo africano" se descubre que son millones las entradas que existen, lo que avala el interés, la diversidad y la riqueza de esta cultura.

Para el grueso de la sociedad, el máximo exponente de la moda con identidad negra son las telas "wax", de vistosos motivos y llamativos colores que se confeccionan con cera, esos tejidos que tanto han inspirado a diseñadores como Yves Saint Laurent, Gaultier o firmas como Gucci o Louis Vuitton.

"La moda africana no es en absoluto solo el wax", dijo a Efe la  diseñadora senegalesa Adama Paris durante la pasada edición de Dakar Fashion Week de Senegal, sino que es la moda que los africanos "tienen ganas de crear".

Una expresión que tiene que ver con el orgullo racial y con su propia identidad. Es el caso del dandismo negro, una moda, de elegancia y resistencia, que se sitúa en el contexto histórico de la trata de esclavos, cuando los dandis europeos los vestían a su imagen y semejanza.

Cuando los negros adquirían más libertad, adaptaban los trajes a su propio estilo. Así, el dandismo negro, desde el siglo XVIII hasta los años cuarenta recorrió las calles de Harlem, Detroit, Michigan, los Ángeles o Nueva Orleans, en una época en la que el jazz estaba de plena actualidad.

"Para el hombre negro la elegancia es una cuestión de vida o muerte" dice el puertorriqueño experto en moda Ignacio Quiles en  "Black Dandy" (2015), un documental que retrata a una generación de hombres negros para los que el traje era un arma política, mezclando brillantemente los códigos del lujo de la cultura occidental y la africana.

 Las minorías afroamericanas y chicanas en los años 30 y 40 lucían el "zoot suite", -traje de chaqueta con pantalones anchos de cintura alta y abrigo con hombreras- conjuntado con un sombrero borsalino, una excentricidad copiada de la clásica sastrería de los blancos que abanderaba la rebeldía y la libertad. Frank Sinatra empezó a lucirlo.

Este atuendo dio origen a la revuelta "Zoot Suit", en la que por seis días policías y militares blancos salieron a las calles y barrios mexicanos de Los Ángeles para golpear, detener y humillar a jóvenes chicanos, especialmente aquellos que vestían sus habituales trajes coloridos.

A ritmo de Hiphop

A ritmo de hiphop, movimiento cultural que nació en la década de los 70 en los barrios neoyorquino de Brooklyn y Bronx, se desarrolla una moda callejera donde no existía la opresión, un estilo diferente de vestir que abandera una actitud que tiene que ver con el poder en la calle.

En la década de los 80, la sudadera con capucha se popularizo entre la comunidad afroamerica, les permitía moverse por los barrios con cierto anonimato.

Una prenda, que creció en el entorno del rap, y que se solía combinar con anchísimos pantalones y zapatillas de baloncesto sin cordones y con la lengüeta abierta, una indumentaria que les señalaba como los malotes del barrio.

El pelo "afro", las trenzas o las rastas forman parte de su identidad, así como las pulseras y collares de la tribu Masai o el paño, conocido como "duku", anudado a la cabeza "que atesoran nuestra energía", explica la influencer Angela Maquallo, de Malawi.

Mientras rapeaba, la comunidad afroamericana fue creando sus propios códigos indumentarios. Camisetas XXL con logos falsificados de firmas de lujo, pantalones anchos de talle bajo, que dejaban al descubierto gran parte del calzonzillo, cadenas doradas, medallones y gorras, toda una oda a la ostentosidad.

La cultura "sneaker" y la fiebre por la estética deportiva en la que las equipaciones de baloncesto tomaba la calle se intercalaban con camisetas cortas de vibrantes colores y bermudas con cientos de bolsillos.

Una tendencia en la que también tenían cabida las chupas de cuero, las camisetas rasgadas y las bandanas en la cabeza o anudadas en la muñeca o el tobillo, un accesorio con el que la sociedad afroamericana honran a sus antepasados esclavos. EFE