EFEMadrid

El mundo de la moda ha dado el último adiós al diseñador Karl Lagerfeld, y lo ha hecho en el marco de la semana de la moda masculina de París, en el emblemático Grand Palais, donde el alemán presentaba sus colecciones para Chanel desde hace más de dos décadas.

Cuatro meses después de la muerte de una de las figuras más importantes en el mundo de la moda, seres queridos, amigos y colaboradores se despidieron del Káiser de la moda con champán y sin minutos de silencio, siguiendo la voluntad del diseñador, que varias veces había dejado claro que no quería funerales ni grandes ceremonias, aunque, como dijo Anna Wintour en el acto, no homenajear al gran diseñador es imposible.

Un adiós con champán y sin minutos de silencio

El acto, organizado por las tres grandes casas que, respectivamente, resucitó, salvó y creó (Chanel, Fendi y Karl Lagerfeld), celebró la figura del genio, a quien sus más cercanos describen como alguien más humano de lo que aparentaba. 

La cúpula del Gran Palais se revistió en su interior de imágenes a gran escala del creador, además de tres grandes pantallas para poder seguir el acto, cuyo trascurso estaba prohibido grabar en vídeo o fotografiar, orden que siguieron al pie de la letras las mil personas que asistieron al homenaje.

 Mónica Belucci, Vanessa Paradis o la directora de USA Anna Wintour acudieron a la cita, a la que tampoco faltaron carolina de Mónaco y Carlota Casiraghi o hasta la primera dama de Francia, Brigitte Macron.

En primera fila, sus amigos y musas, que observaron el vídeo de casi dos horas de duración que elaboró el director de ópera canadiense Robert Carsen, en el que podían observarse los mejores momentos del Káiser, así como las icónicas e irreverentes frases que dejó para la posteridad.

Un Lagerfeld cercano y bromista aparece en el vídeo de Carson, en el que se intercalaban imágenes con lecturas publicadas de sus diarios de la mano de las actrices Tilda Swinton, Helen Mirren y Cara Delevigne, además de un concierto de piano y violín y una actuación del cantante Pharrell Williams, para finalizar dos tangos, una de las pasiones secretas del alemán.

Así es como la canción "Por una cabeza" de Carlos Gardel cerró el acto, al mismo tiempo que los camareros descorchaban las botellas de champán y comenzaban a llenar las copas de los asistentes, dejando patente que a Lagerfeld le gustaban las fiestas. EFE

 mm