María Muñoz | EFEMadrid

Un nuevo concepto de joyería de líneas sencillas, piezas cómodas y mucho diseño, así son las creaciones de la firma Gold and Roses, que han cautivado, entre otras, a la reina Letizia, la cantante Aitana Ocaña o la “influencer” Mónica Anoz.

Hannah Rodríguez y Sonia Ruiz son las creadoras de la firma Gold and Roses, una marca de joyas que nació hace cinco años, y que además de posicionarse como favorita entre celebridades e “influencers”, ha cambiado las reglas del juego de la joyería, haciendo de ésta un producto funcional y apto para jóvenes.

“Gold and Roses simboliza la transformación de momentos efímeros como las rosas en aquellos eternos como el oro; el recuerdo de tu abuela, tu primer sueldo, la llegada de un hijo” ha explicado este miércoles a Efe Sonia Ruiz en una entrevista sobre el significado de su marca.

Una firma nacida desde la “pasión y la tradición joyera”, ya que ambas creadoras provienen de familias dedicadas al oficio desde varias generaciones atrás.

 “Crecimos haciendo los deberes en joyerías, viajando por el mundo en ferias y viendo a nuestra familia trabajar de cerca”, cuenta Hannah Rodríguez.

Así es como el dúo de creativas, que coincidieron trabajando para la firma Aristocrazy, se aventuraron a crear su propia marca en 2014, donde “el diseño y la comodidad” se establecen como pilares esenciales.

Joyas "millennials" aptas para todos

Sus diseños han conseguido cambiar la concepción ligada a las joyas, donde se transforma “el concepto clásico en uno más fresco”, mediante el uso de elementos como “el oro rosa”, uno de sus materiales fundamentales, y diseños “ergonómicos y muy cuidados”.

"Nuestras joyas las lleva desde gente joven como Mónica Anoz hasta clientas de ochenta años, y eso es lo que nos encanta”, apunta Rodríguez.

“A la gente joven le hablas de joyas e imaginan productos poco juveniles, nosotras hacemos todo lo contrario” explica Rodríguez sobre este nuevo concepto de joyería que acumula un total de 18.000 seguidores en Instagram.

 Un ámbito en el que pocas firmas de joyería tienen presencia y por el que Gold and Roses “apuesta de forma fuerte” siendo una clave esencial para poder “llegar a la gente joven”.

Una marca que se define como “joyería millennial” y donde también tienen cabida los piercings, que con un aire elegante se convierten en uno de los productos más demandados.

“Los pendientes son una joya muy española, ya que en otras culturas su uso no está extendido, por lo que también es un reflejo de nuestra identidad.”

Piezas por las que también se decanta la reina Letizia, portando en varias apariciones públicas dos de los modelos más distintivos de la firma, el modelo Crawler Skyline y el Doble Daga, que lució en su visita a la Casa Blanca, entre otras ocasiones.

La elección de la joya, de compra a ritual

Adquirir una joya se convierte, por su precio y por sus connotaciones, en un momento distintivo y casi en un ritual, donde según apuntan las creadoras, lo imprescindible es que tenga el poder de “hacer sentir especial” a la persona que lo porta.

“Una joya tiene que conseguir que te veas y te sientas diferente.”

Existe una “gran confusión de materiales”, explica Sonia Ruiz, apuntando que se tiende a tildar de joya con facilidad a productos que muchas veces no lo son, por lo que informarse y dar prioridad a los materiales es vital para invertir en estos productos.

“Lo más importante de una buena joya son los materiales, nobles y duraderos, también un buen diseño, una parte que a nosotras nos encanta” apunta Ruiz.

Un diseño que según detalla Rodríguez, “puede llevar hasta seis meses de trabajo” desde la gestación de la idea y la inspiración, que suelen buscar “viajando y observando las mujeres de distintas partes del mundo”, hasta la elaboración de la pieza en sí.

“El primer diseño siempre sufre modificaciones, cambiamos el prototipo milimétricamente”, añade Hannah Rodríguez sobre el proceso de fabricación, en el que se busca que la joya “sea ergonómica” y que favorezca a fisionomía de la persona que la porta.

El resultado son joyas que permiten que “la gente pueda verse reflejada en el producto”, elaborando “piezas básicas con un ‘twist’ de originalidad”, donde este complemento ya es solo para ocasiones especiales, sino que se convierte en el accesorio del día a día.