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A pie de pasarela y rescatando un oficio del que presume ser el único en España, Joel Miñana se ha convertido en el ilustrador de pasarela del momento, una profesión en la que con libreta y lápiz en mano capta la esencia de los momentos de la moda que se escapan a la fotografía.

"Antes de que la fotografía existiese, esta era la única forma gráfica de retratar un desfile", cuenta Miñana en una entrevista con Efe, recién aterrizado en Madrid desde la semana de la Alta Costura de París, donde ha estado contratado en exclusiva por la firma Stephan Rolland, una de las doce casas de la "Haute Couture" de la capital francesa.

El catalán vuelve la vista atrás hacia sus orígenes, y relata que en una era donde la digitalización cada vez es mayor "necesitaba aportar algo más, algo que no se estuviese haciendo y que fuese más personal".

Joel Miñana comenzó entonces a dibujar, camuflándose en los "backstage" de moda de las pasarelas nacionales para captar mediante sus trazos todo aquello que a la fotografía se le escapa, y que el propio ilustrador define como el "espíritu" de los momentos, desvelando además que estos rincones son sus lugares favoritos para ilustrar.

Su trabajo comenzó entonces a ser conocido, colaborando en revistas de moda, hasta ganarse un puesto fijo a pie de pasarela en la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid, o en la pasarela nupcial Barcelona Valmont Bridal Week. Entonces, sucedió la "magia", y cumplió una meta: Ir hasta París para poder retratar los desfiles de la Alta Costura desde dentro.

"Para los que nos dedicamos a la moda, París es nuestra Meca, y poder trabajar allí es materializar un sueño"

Con el dibujante de moda Renée Gruau, amigo del diseñador Christian Dior como referente e inspiración, el barcelonés dota a sus dibujos de "volumen y movimiento jugando con el grosor de los trazos", con los que crea sus siluetas, que posteriormente colorea en su taller.

Miñana combina su profesión de docente de Historia de la Moda con sus cada vez más abundantes encargos como diseñador cuando las semanas de la moda comienzan. Lo más complejo de su profesión, según relata, es también lo que más le gusta "reflejar los momentos previos a los desfiles desde el "backstage", un entorno en el que hay mucho movimiento y energía".

El ilustrador retrata durante la semana de la moda de la capital madrileña los desfiles desde el "backstage" y también desde las primeras filas, antes de volver a Barcelona, ciudad en la que reside.

"Aunque tengo mucho trabajo cuando regrese, he cambiado mi billete de tren para poder quedarme a dibujar el desfile de uno de mis diseñadores españoles favoritos" confiesa el catalán.

Respecto al futuro, tiene claro que le gustaría poder permanecer de forma fija en el calendario de la Alta Costura, aunque según relata, "es difícil pensar en un sueño cuando acabas de cumplirlo".

Por María Muñoz