EFEMadrid

Ser felices es uno de los principales objetivos del ser humano y en unos tiempos en los que la vida está marcada por la rapidez y el estrés resulta más difícil encontrar una salida a la paz y a la tranquilidad.

La periodista y escritora Junko Takahashi recorre en su nuevo libro "Do. El camino japonés de la felicidad" (Planeta) los secretos japoneses hacia la plenitud, la armonía y la felicidad, a través de varias disciplinas ancestrales que forman parte de la filosofía del país nipón.

Cinco claves para ser feliz

1. Kodo: es el arte de la apreciación de la fragancia de las diferentes maderas aromáticas, las koboku. Esta práctica consiste en acercar la mente a la fragancia y abrirla a un mundo misterioso de aromas.

Al ser un arte tradicional, conlleva un protocolo: el trabajo de una anfitriona se centra en preparar la ceniza, colocar un pedacito de koboku encima de la mica y pasar el quemador a los invitados.

Lo más importante es conseguir la temperatura adecuada para que el aroma emane correctamente. Al terminar la ceremonia, se ha llenado la fragancia, y "no solo la sala sino también el corazón de los presentes".

2. Kado o ikebana: es el arte del arreglo floral que tiene una tradición zen en el que se usan flores, ramas y otros frutos sobre un kenzan (una pieza plana donde se sostienen las flores cortadas).

El ikebana se utiliza como técnica de relajación, meditación y deleite que se consigue durante el tiempo que uno dedica a este arte floral.

Según recoge el libro de Takahashi, este método es efectivo no solo en los ancianos con demencia, sino también para mitigar el estrés y para los niños, ya que incrementa su autoestima porque las flores proporcionan un sentimiento de seguridad, esperanza y cariño.

3. Kyudo: es el aprendizaje y la práctica del tiro con arco japonés en el que se ejercita el cuerpo y el espíritu a través de los gestos que realizan y que culminan en el disparo de la fecha.

Esta disciplina contempla primordialmente el respeto hacia todos, desde el maestro y hasta los compañeros, además de otros tres objetivos, que son la verdad, el bien y la belleza.

4. Shodo: es el arte de la caligrafía, que está profundamente arraigada en la vida cotidiana de los japoneses. No solo se trata de escribir las letras bien, sino que se trata de un arte compuesto también por las líneas, los espacios y el matiz.

 Para llevarlo a cabo se requiere una máxima concentración para volcar el alma en una letra o para no equivocarse. Los instrumentos indispensables del shodo son el papel, la plancha de piedra, el pincel y la tinta china.

5. Sado: es el arte tradicional japonés más conocido en todo el mundo: el té. La ceremonia transcurre casi en completo silencio para agudizar los demás sentidos y los sonidos naturales también contribuyen a crear un ambiente.

La periodista cuenta que el anfitrión recibe a los invitados en el jardín, los saluda sin decir nada y durante la ceremonia solo se pronuncian palabras clave. El único que puede hablar es el invitado principal.

Una vez aprendido el sado, se puede asistir a un chaji, una compleja ceremonia que dura horas.EFE