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El "boom" de los diferentes programas de cocina en la televisión, especialmente "MasterChef" y "MasterChef Junior", ha hecho proliferar el interés de los niños por la cocina, lo que hecho de los campamentos culinarios veraniegos la última moda entre los más pequeños.

Cada vez son más los campamentos, ya sean urbanos o de estancia larga, que tienen la cocina como aliño principal, sino el único, para adentrar a niños y jóvenes en el mundo culinario en todas sus fases. Desde la compra de los alimentos hasta su presentación en la mesa, pasando lógicamente, por la elaboración.

De todos esos campamentos, el más conocido por ese fenómeno televisivo es el de "MasterChef", que inició su andadura un año después de la primera edición infantil del concurso y que ya va por su séptima edición.

Alberto Agudo, director Comercial de Shine Iberia, explica a Efe que este campamento va dirigido a niños y jóvenes de entre 8 y 16 años, y cuenta con cinco sedes: Bahía de Cádiz (Cádiz), Valle de Cofrentes (Valencia), Valle Sedano (Burgos), La Cerdanya 1 (Girona) y La Cerdanya 2 (Girona).

Una de las ventajas que ofrece este campamento es que los niños reciben visitas e incluso llegan a convivir con algunos de la exconcursantes de "MasterChef" y "MasterChef Junior", así como de alguno de los jueces, Pepe Rodríguez, Jordi Cruz o Samantha Vallejo-Nágera, con quienes realizan talleres e incluso competiciones de cocina.

Pero no todo va a ser cocinar, los niños también pueden disfrutar de las distintas actividades al aire libre como deporte o excursiones, y "por la noche se divierten con las fiestas temáticas que organizamos", señala Agudo.

Sin embargo, los campamentos de "MasterChef" no son los únicos que se dedican a la enseñanza de la cocina, también hay otras alternativas, como los que organiza la escuela de cocina "Basque Culinary Center", que tiene dos modalidades diferentes: el programa de inmersión para jóvenes chefs o el Culinary Camp.

Mikel Oñatibia, responsable de los campamentos, explica la diferencia entre ambos campamentos: "el programa de inmersión tiene un carácter más formativo, es decir, que está enfocado a aquellos jóvenes que realmente se quieran dedicar a la cocina, por eso la edad ideal es la de 15 a17 años. Mientras que el Culinary Camp es más lúdico, tiene más dosis de ocio y está enfocado a niños más pequeños de 11 a 16 años".

En ambos casos la duración es de 10 días, suficientes para una "inmersión gastronómica un poco 360 grados, es decir, tienen talleres de cocina, visitas a mercados, visitas a restaurantes, huertos, descubren el mundo de la sala, el mundo de vanguardia, e incluso van a poder visitar un restaurante Estrella Michelin, el DSTAgE, con Diego Guerrero", añade Oñatibia.

Otra modalidad de campamentos son los urbanos, donde los niños pasan la mañana o la tarde aprendiendo los trucos más innovadores de la cocina y dan la opción a niños más pequeños.

Uno de ellos es "Minichef" que se desarrolla en Toledo. "Aquí pueden venir niños a partir de 3 años hasta los 17, ya que consideramos que a partir de esa edad los niños son más independientes y pueden realizar la actividad mejor; también ayudan a que los niños desarrollen habilidades sociales o la capacidad de trabajo en equipo", aclara Lourdes Herráez, responsable de "Minichef".

En cuanto al programa del campamento, Herráez explica que los niños empiezan a cocinar a las 10 de la mañana y luego los pequeños se comen lo que elaboran. "Cada semana establecemos el menú diario de lo que vamos a cocinar, ya que tiene que estar adecuado a las edades de los niños que estén", apunta.

La escuela de cocina Telva, en Madrid, también tiene su propio campamento urbano, que se divide en turno de mañana o de tarde dependiendo la edad. "Por las mañanas cocina el grupo de los más pequeños, niños de 8 a 11 años, mientras que por las tardes vienen los más grandes de 12 a 15 años", explica Clara González, responsable de Cocina Telva.

Al dividirse el campamento por semanas, se organiza para alternar clases de cocina básica con monográficas de temática muy variada. "Los niños cocinarán platos básicos que luego se comerán aquí y que podrán poner en práctica en sus casas", añade González.

Tanto los campamentos de larga estancia como los urbanos están cada vez más solicitados, de ahí que se tengan que reservar las plazas con semanas de antelación si los niños quieren disfrutar de una divertida experiencia "a mordiscos".

Silvia García Herráez