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Tras estallar la tormenta "Megxit" y celebrase la cumbre de Sandringham, los duques de Sussex no tendrán estatus de Alteza Real y comenzarán su nueva vida apartados de las obligaciones institucionales, sin los privilegios que tenía, pero con la bendición de la Reina Isabel II.

Tras llegar a un acuerdo en el que el príncipe Enrique, el nieto de la reina Isabel II, dejará de trabajar para la Familia Real esta primavera, ha admitido que hubiera querido seguir prestando servicio a su abuela sin fondos públicos, pero que "no ha sido posible".

La nueva vida de los duques de Sussex, Enrique y Meghan, supone un recorte en los privilegios que tenían hasta ahora. Su deseo de vivir de forma independiente en Canadá  les ha obligado a perder el título de "Sus Altezas Reales".

Su deseo de formar parte de la familia real se ha visto truncado, al igual que sus privilegios. Así Enrique y Meghan no pueden representar a la Reina. "Entienden que están obligados a retirarse de los deberes reales”, según lo acordado.

A pesar su gran formación militar y su paso por el ejercito, a Enrique se le retiran los nombramientos militares oficiales. Los duques de Sussex podrán seguir siendo patronos reales de sus actuales organizaciones.

Como parte del pacto, la pareja renunciará a recibir fondos públicos -no así a la paga procedente a nivel privado del Ducado de Cornualles, que dirige el Príncipe Carlos de Inglaterra.

Podrán vivir en su casa de Forgmor Cottage, pero tendrán que devolver al erario público los 2,6 millones de euros que costó la reforma.

El discurso más personal de Enrique

El joven matrimonio, Enrique, de 35 años, y Meghan, de 38, ya están haciendo uso de su libertad. Anoche, el nieto de Isabel II, dijo "no ha sido posible", durante un discurso privado ante la organización benéfica Sentebale, que ayuda a niños que viven con Sida en África.

En sus ocho minutos de discurso, el hijo del príncipe Carlos y la fallecida Diana de Gales admitió que ha tomado la decisión de apartarse de la monarquía después de muchos meses de reflexión, informan este lunes los medios británicos.

Según dijo, hubieran querido seguir sirviendo a Isabel II, de 93 años, pero sin fondos públicos, pero que eso "no ha sido posible", aunque dejó claro que ni él ni su mujer están abandonando al Reino Unido.

"El Reino Unido es mi hogar y un lugar que yo quiero, eso nunca cambiará", recalcó el duque de Sussex, quien a principios de mes divulgó un comunicado en el que afirmaba que él y su mujer se apartaban de las labores más destacadas de la monarquía.

"Nuestra esperanza era continuar sirviendo a la Reina, a la Commonwealth (Mancomunidad Británica de Naciones, antiguas colonias), y mis asociaciones militares, pero sin fondos públicos. Desafortunadamente eso no ha sido posible. He aceptado esto, sabiendo que eso no cambia quien soy yo", agregó Enrique, de 35 años, en un discurso pronunciado en Londres.

Agregó que, cuando se casó en mayo de 2018, "estábamos animados, teníamos esperanzas, y estábamos aquí para servir. Por esas razones, me entristece que se haya llegado a esto. La decisión que he tomado por mi esposa y por mi de retirarnos no se ha tomado a la ligera".

"Siempre he tenido el máximo respeto por mi abuela, mi comandante en jefe, y estoy increíblemente agradecido a ella y al resto de la familia (...)", dijo en su discurso Enrique

A partir de la primavera, los duques dejarán de ser llamados "Sus Altezas Reales" y se retirarán de la vida pública, así como cualquier vínculo militar que tenga el príncipe.

“Lo que quiero dejar claro es que no estamos huyendo, y no estamos realmente escapando de vosotros. Nuestro deseo era continuar sirviendo a la Reina, la Commonwealth y mis asociaciones militares, pero sin financiación pública. Desafortunadamente, no ha sido posible", dijo.

"Lo acepto, sabiendo que no cambia lo que soy o cómo de comprometido estoy. Pero espero que esto os ayude a entender lo que tenía que ocurrir, que tendré que sacar a mi familia de un lugar que siempre he conocido, para dar un paso en lo que espero que sea una vida más tranquila", añadió.

"Siempre he tenido el máximo respeto por mi abuela, mi comandante en jefe, y estoy increíblemente agradecido a ella y al resto de la familia, por el apoyo que nos han prestado a Meghan y a mí en los últimos meses", expresó.

"Seguiré siendo el mismo hombre que lleva consigo a su país y dedica su vida a apoyar las causas, organizaciones y comunidades militares que son importantes para mí", dijo el hijo menor de Carlos de Inglaterra.

Meghan Markel y su intensa actividad solidaria en Cánada

Mientras Enrique ha estado en Londres ultimados todo el acuerdo, la duquesa de Sussex ha mantenido una intensa actividad solidaria en Canada.

Primero se desplazó al centro de Mujeres Downtown Eastside de Vancouver donde realizó una visita para conocer de primera mano como trabaja y cuáles son sus necesidades.

Al día siguiente, se desplazó hasta la sede de Justice for Girls, una organización que defiende el cambio climático, una visita más cómoda, fuera del estricto control del palacio de Buckingham.

Según publica el periódico "The Sun", durante su estancia en Canadá, Meghan Markel ha echado el ojo a una propiedad de más de siete mil metros cuadrados, con una antigüedad de 108 años, impresionantes vistas al océano, ubicada en Kitsilano, uno de los barrios más deseables de Vancouver.

Aunque se desconocen muchos de los detalles del acuerdo alcanzado por la Familia Real, la reina Isabel II ha dicho que se ha hallado una solución "constructiva" que respalda los anhelos de su nieto, sexto en la línea de sucesión al trono, que podría trabajar para Netflix.

La plataforma de contenidos audiovisuales Netflix, productora de la exitosa serie "The Crown" sobre la realeza británica, podría ofrecer un espacio de trabajo al príncipe Enrique y su esposa, Meghan Markle, según vaticinó informalmente el director de contenidos de la empresa, Ted Sarandos. EFE