María Muñoz/EFEMadrid

La estética urbana con deportivas, sudaderas y vaqueros abanderan la modernidad más absoluta, pero, bajo todo pronóstico y desmontando este concepto de vanguardia, los tules, brocados, volúmenes y motivos barrocos se cuelan en la escena, y es que, en moda, todo vuelve, incluso la de Luis XIV.

Un prototipo que nació y se gestó en las cortes francesas del siglo XVIII, orquestadas por el monarca Luis XIV que, literalmente, creo el concepto de moda, imponiendo lo que se llevaba y lo que no, y las reglas a seguir en un juego en el que la calidad de las telas y la minuciosidad en la elaboración de las prendas garantizaba un peldaño más en el ascenso de la corte.

Anti-Costura

Años, -y siglos- después, concretamente en los ochenta, el japonés Rei Kawakubo irrumpía sobre las pasarelas de París anunciando el concepto de la “anti-costura”, en el que prendas desestructuradas, deshilachadas e incluso rotas desmontaban el canon ligado al imaginario de la alta moda, convirtiéndose en la antítesis de la primera definición acuñada sobre lo que la moda debía ser.

Y desde entonces, “todo vale”, en un panorama en el que la modernidad y las líneas sencillas son sinónimos de última tendencia, y en el que, las temporadas, en ocasiones con motivos barrocos siempre han vuelto de forma comedida, con guiños hacia estos movimientos, sin volver a ellos de forma plena. En este panorama, diseñadores emergentes ponen el grito en el cielo, y hacen de sus creaciones más novedosas, una oda a las primeras modas.

La corte “millennial” de Guillermo X

Guillermo Díez López, alma máter de “Guillermo X”, es uno de los diseñadores españoles que trabajan este concepto. Sus creaciones, que en ocasiones, literalmente, suben a Las Meninas a la pasarela, han figurado en cabeceras de renombre como L’Officiel o Neo 2, y su nombre empieza a sonar en los círculos de moda del momento, bajo unos diseños que no dejan a nadie indiferente.

“Quienes creamos este tipo de moda, dejamos en cierta manera de lado ese mundo llamado 'tendencias'”, explica este jueves a Efe Díez López que define sus diseños como “un viaje constante hacia los más bellos tiempos que podamos recordar”.

Un viaje que se nutre de “auténticas piezas de lujo artesanal”, donde destacan brocados, bordados, tocados y joyas “realizados de forma manual”, que recogen así “toda esa magia, glamour, exceso y sofisticación de la moda del ayer, para traerla a nuestros días”, detalla.

“Mis amigos dicen que vivo en otra época y que estoy un poco loco, ¡lo cual me parece maravilloso, claro está!

El burgalés, lleva dos años volcado en su firma, pero comenzó desarrollando su estilo propio “desde pequeño, realizando vestidos para muñecas y disfraces”, hasta que su habitación acabó por convertirse en un taller, en el que guarda “pequeños tesoros” que incorpora a sus creaciones.

“El encaje de bolillos que me regaló mi tía hace años, un sobrante del encaje del vestido de novia que mi abuela hizo a mi madre, cientos de abalorios que compraba cuando era niño...”

Así es como Díez fue dando forma a su firma, inspirada por creadores como “Paul Poiret y John Galliano”, e iconos como “María Antonieta, o la Reina Isabel I de Inglaterra”, que en definitiva constituyen “una belleza clásica, atemporal y apasionante que me inspira”, desgrana.

“No hay que olvidar que la moda es moda, y si quieres permanecer al día hay que estar al tanto de ciertos aspectos relacionados con la actualidad, aunque siempre prevalece un concepto de atemporalidad y belleza objetiva”.

Gusto por el lujo

“Tengo la sensación de que los motivos barrocos nunca se han ido”, reflexiona sobre este estilo, destacando que es un “concepto que va más allá de estridencias y numerosas florituras”, para abarcar también “el uso de colores chillones o la unión de ciertos elementos como música, luces y decoración” explica.

¿El motivo? “Nos gusta el lujo, esa idea bucólica de un pasado que no volverá y por ello anhelamos más” ahonda en el gusto por este tipo de tendencias y estética, aunque tiene claro que “la moda ha sido, es y será cíclica”, y que “tras periodos más sencillos, llegarán otros más recargados”.

Sobre las tendencias, piensa que avanzan hacia “un consumo masivo”, pero tiene claro que existirán otras “más beneficiosas, basadas en comprar menos pero de mejor calidad”, un principio que aplica en sus diseños, “reutilizando materiales” de los que dispone.

Ideas claras entre bordados y mucha pasión, que demuestran que en moda, nunca mejor dicho, los clásicos siempre vuelven. EFE