Inmaculada Tapia/EFEMadrid

Moisés Nieto celebra sus diez años en la moda a lo grande con una colección depurada, por la que merece la pena brindar por otros diez años y más, con la que ha cerrado hoy los desfiles de la mañana de la Mercedes-Benz Fashion Week Madrid.

El lugar elegido para dar a conocer sus diseños para el otoño-invierno 2020-2021 ha sido un aula de dibujo de la Facultad de Bellas Artes que ha jugado un papel importante en su definición, porque el creador se inspira en la obra de Josep Albert, en especial en el uso del color del pintor y escultor, que confiesa: "me flipa".

Nieto ha vuelto dar una vuelta de tuerca en la manera de presentar su colección al utilizar un espacio en el que una única modelo ha ido girando sobre una plataforma, como en una clase de pintura, mostrando las prendas con el deseo de "involucrar al espectador".

El creador jienense asegura que su intención es crear piezas para "un armario que perdure en el tiempo" y para ello presentó una colección en la que dio mucha importancia a las prendas exteriores, como un trench bicolor en gris y azul tornasolado, abrigos en camel y verde agua y blazers con excelentes acabados en siluetas masculinas "muy oversize".

Vestidos elaborados, de gran volumen, conviven con otros ceñidos a la silueta que permiten superposiciones para transformarlos de una prenda de día en otra de cóctel, un acierto para construir una colección elegante, muy bien cosida, en la que abundan los vestidos que "caen como si fueran túnicas" para envolver el cuerpo de la mujer.

Piezas de colores "vibrantes, electrónicos", como una capa vaporosa en rojo intenso aunque no faltan los tonos más apagados, como el rosa "dulzón" que deja para terciopelos.

Una década en la moda marca el momento de hacer balance, un tiempo en el que el diseñador confiesa haber evolucionado y ser más "consciente a la hora de producir".

"Antes quería estar en todas partes, producir mucho, estar en la pasarela... ahora quiero centrarme en realizar proyectos más personales, quiero quitar adornos", asegura Nieto, quien considera que el mundo de la moda necesita una revisión urgente.

Que veinte años no es nada

La primera jornada del calendario oficial de desfiles de la Fashion Week Madrid ha sido inaugurada por la diseñadora granadina Pilar Dalbat, que ha elegido como escenario la Casa de la Panadería, con una colección depurada y limpia que sobrevive al paso del tiempo.

Como es habitual en cada una de sus presentaciones, Pilar Dalbat vincula su colección al lugar donde la presenta, en este caso un espacio patrimonial, un lugar íntimo, el de la sala de bóvedas de la Casa de la Panadería, "el único espacio de la Plaza Mayor de Madrid que ha sobrevivido a tres incendios".

Una circunstancia que la creadora convierte en un "símbolo" de que hay cosas que perduran y "resisten al paso del tiempo", una imagen que traslada a una colección "depurada, limpia", que transciende una época concreta.

Con ese deseo de sostenibilidad, Dalbat ha recuperado algunos patrones de colecciones anteriores, que ha adaptado y "rediseñado" en algunas piezas para reforzar su empeño de imprimir "intemporalidad en prendas que resistan el paso del tiempo".

El diseño de Pilar Dalbat está firmemente comprometido con la reutilización de recursos, algo en lo que confiesa que está "muy concienciada", ha explicado a Efe la diseñadora, que celebra veinte años en la moda.

La costura artesana forma parte de la esencia de la firma, que ha utilizado técnicas de bordado a mano sobre bastidor que combinan pelo de mutón y apliques de cristales y cuarzos. El número 20 aparece en metacrilato en alusión a la nueva década, una cifra que se ensambla con la de su aniversario.

Una colección "versatil" en la que prima la variedad de tejidos y colores, que aúna siluetas 'oversize' y otras muy femeninas con tejidos pintados a mano en seda por María José Rodríguez.

En las prendas, Dalbat traslada el barómetro de color de la fachada del edificio de la Plaza Mayor de Madrid, donde abundan los frescos en tonos caldera, morado, blanco, colores, que vienen siendo insignia de la marca.

En los patrones ha dedicado énfasis a las capas -"me encantan", confiesa- mientras que en los vestidos de una mujer Dalbat no faltan el cuello alto, la manga larga y las siluetas en A.

Los volúmenes se manifiestan en esta costura delicada en mangas globo y tampoco faltan en las prendas de abrigo, donde el paño de cashmere, la lana cocida, el paño texturizado y de doble faz con borrego vegano "funcionan muy bien", patrones en los que conviven el punto de seda o el neopreno.  EFE