Inmaculada Tapia/EFEMadrid

El uso diario de las mascarillas ha descubierto problemas como una mayor falta de hidratación en el rostro y eccemas, problemas que hay que evitar.

El uso de la mascarilla en el rostro como medida de protección ha llegado para quedarse aunque la piel sufre por ello por lo que es recomendable mantener una rutina cosmética que nos alivie de cualquier reacción a su uso.

La directora del Centro Médico-Estético Felicidad Carrera y Licenciada en Farmacia Leticia Carrera añade que las mascarillas FP2 y FP3 al ser más rígidas, van más ajustadas al rostro, por lo que dañan más en la zonas de roce que las quirúrgicas o higiénicas y añade que “las zonas más susceptibles son las mejillas, el mentón, los pómulos, la nariz y la parte de atrás de las orejas”.

La oclusión que causan las mascarillas bloquea los conductos de salida de la secreción sebácea, esto hace que la piel brille más, que acumulemos impurezas en los poros y se dilaten e incluso que salgan granitos.

También está demostrado que el roce continuo participa en la aparición de granitos en las pieles más sensibles, lo que unido a la humedad puede ocasionar infecciones bacterianas y acné. Esta nueva "versión" del acné ya ha sido bautizada en el sector médico-estético como “maskné”.

En el polo opuesto, otras pieles están sufriendo sequedad e irritaciones. Las pieles sensibles, debido al roce y a la falta de ventilación bajo la mascarilla están sufriendo deshidratación, sequedad e irritaciones que se manifiestan con descamación, picores, enrojecimiento e inflamación.

Procesos para los que recomienda intensificar la limpieza y la hidratación, aplicando la crema hidratante preferiblemente con textura ligera por el efecto añadido del verano y el calor.

“Deberíamos aplicar la crema hidratante media hora antes del uso de la mascarilla, no inmediatamente antes”, aconseja.

Si sufrimos dermatitis irritativa o alérgica “será necesario un tratamiento tópico con corticoides”, apunta Carrera. Si recurrimos a mascarillas reutilizables recomienda lavarlas con jabón neutro y aclararlas muy bien.

María Vitale, Directora Médica de Cantabria Labs, advierte que han observado que se están produciendo rebrotes de acné, concentrados sobre todo en barbilla y alrededor de la boca.

Paliar el efecto de las mascarillas sobre la piel

“Nuestra piel sufre las secuelas de la pandemia”, dice la dermatóloga. El estrés y la ansiedad derivados de esos momentos asociados a ciertos cambios en la dieta (incremento de hidratos de carbono, grasas saturada) han favorecido la aparición de granos, puntos negros y poros dilatados.

“Si a eso le sumamos que la mascarilla genera un ambiente húmedo y oclusivo de las bacterias responsables del acné, la situación empeora”, dice Vitale, que recomienda adaptar una rutina para luchar contra este tipo de afecciones en la piel, para ello recomienda la gama Biretix, de este laboratorio que “evita la proliferación bacteriana” en pieles con tendencia acneica y mejora las imperfecciones de forma rápida, sin resultar irritante ni fotosensible.

Conviene utilizar cosméticos hidratantes y no comedogénicos (aquellos que estén formulados para evitar el exceso de producción de sebo y no obstruir los poros) que ayuden a regular el exceso de sebo. Además, el uso de fotoprotector es fundamental para evitar que las lesiones se pigmenten y se conviertan en futuras manchas.

Otra de las mejores rutinas es realizar una buena limpieza facial -profunda, pero suave- por la mañana y por la noche.

Escasa hidratación

La esteticista Felicidad Carrera considera que la irritación y problemas en la piel por el uso continuado de mascarillas “afectan tanto a jóvenes como a pieles más maduras, y aparecen por la oclusión y roce que causan las mascarillas”.

Carrera también incide en que han aumentado las consultas por los problemas de piel producidos por el confinamiento “que ha producido deshidratación y envejecimiento precoz debido al estrés y exceso de cortisol, ahora muchas personas están sufriendo alteraciones cutáneas por el uso de las mascarillas”

Las mascarillas producen oclusión y roce, sobre todo en las zonas de ajuste. Hacen que disminuya la ventilación en la piel (menos oxígeno y más CO2) y aumentan la temperatura y humedad local, porque dificultan la evaporación de la transpiración. La consecuencia de todo ello son irritaciones, erosiones o incluso infecciones.

Para evitar la falta de hidratación y las pieles apagadas y sin vida, Garnier recomienda su Tissu Mask, la primeras de tejido de la firma que a una alta concentración de ácido hialurónico incorpora leche vegetal nutrir la piel de manera intensa en tan solo 15 minutos.EFE