El programa de navegación Galileo de la Agencia Espacial Europea (ESA) ha dado un paso más después de que un cohete Ariane 5 despegase y lograse lanzar con éxito cuatro satélites más.

Después de que el cohete partiese de la base espacial de Kurú, en la Guayana Francesa, a las 18.39 GMT, con tres minutos de retraso, la secuencia prevista por la ESA se cumplió con normalidad.

La separación de los satélites del cohete sucedió con éxito al filo de la medianoche de este martes.

Con los cuatro de hoy, son 22 los satélites de la constelación Galileo que estarán en órbita.

La operación supone un paso adelante para que la ESA desarrolle completamente un sistema de navegación más preciso que el que ofrece el estadounidense GPS.

Precisión sin precedente

Según la ESA, el margen de error en la localización de un objeto equipado con un chip que reciba la señal de la constelación Galileo será inferior a 1 metro (actualmente ya ofrecen una precisión de entre 1 y 1,5 metros).

Supone, por tanto, una mejora significativa frente a una precisión de 4 a 5 metros del GPS.

Las secuencias programadas se sucedieron sin incidentes conforme la lanzadera se perdía de vista entre las nubes del cielo de Kurú, y el mensaje repetido por los técnicos del consorcio europeo Arianespace que dirigían la misión desde allí subrayó que "todos los parámetros (eran) normales".

La lanzadera alcanzó, en su estadio final, una altitud de 22.925 kilómetros.

Los cuatro satélites, con un peso de 715 kilos cada uno, quedaron entonces a unos 300 kilómetros por debajo de los satélites operacionales de Galileo y maniobrarán de forma autónoma para juntarse al resto.

Los primeros satélites experimentales de Galileo fueron enviados al espacio en 2005 y en 2008, aunque los operativos no empezaron a llegar hasta tres años más tarde.

Uno de los lanzados en 2012 presentó problemas con la antena, lo que han permitido parcialmente su uso.

También sucedió un incidente con otros dos de 2014, lanzados inicialmente a una órbita no deseada que fue corregida con posterioridad y que ahora están operando con normalidad.

Vida útil de doce años

Todos ellos están concebidos para una vida útil de una docena de años aunque la experiencia muestra que, salvo que se produzca un imprevisto, en la práctica es más larga, hasta que agotan el combustible.

Este lanzamiento múltiple de ha sido posible gracias a una adaptación del cohete Ariane 5, que entre otros incorpora tecnología desarrollada por empresas españolas.

Impresión artística de un satélite Galileo. ESA–J. Huart, 2014

Se trata de un "desafío tecnológico" que incluye además el contacto y control simultáneo de las actividades iniciales de cuatro satélites independientes, informa en una nota Tedae, Asociación española de empresas tecnológicas de defensa, aeronaútica y espacio.

Galileo contará de una constelación de satélites, con su correspondiente infraestructura terrena, que proporcionarán información de posicionamiento con una precisión sin precedentes para todo tipo de aplicaciones civiles, entre las que cabe incluir navegadores para vehículos, teléfonos móviles, transporte marítimo, aéreo, ferroviario y por carretera.

También beneficiará a todos los sectores de la economía, no solo al del transporte por servicios como el de localización, sino también en aplicaciones para el medio ambiente, la agricultura y el sector de la energía.

Se espera que la infraestructura de Galileo contribuya de manera decisiva en el mercado de aplicaciones y servicios de navegación por satélite, que según estimaciones de la Agencia del GNSS Europeo (GSA) para 2025 puede alcanzar los 135.000 millones de euros, recuerda Tedae en su nota.

Participación española

En total, son doce empresas españolas las que tienen una participación relevante en el programa Galileo desde sus fases iniciales: Airbus Defense and Space, Alter Technology, Crisa, Elecnor Deimos, GMV, GTD, Iberespacio, Indra, SENER, Tecnalia, Thales Alenia Space España y Tryo Aeroespace.

Estas han desarrollado y suministrado sistemas, unidades electrónicas, estaciones y equipos de los segmentos de vuelo y terreno, tanto para la fase de validación en órbita, como para la fase de capacidad plena de operaciones que se inició hace un año.

El cohete europeo Ariane 5 incorpora también tecnología de Airbus Defense and Space y de GTD, según las mismas fuentes.