EFEBarcelona

Un estudio del Hospital del Mar y la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) ha demostrado que la activación de una molécula en las células asesinas naturales o linfocitos NK -que atacan a los tumores- mejora la eficacia del tratamiento del cáncer de mama HER2 positivo, que puede ser agresivo.

Este tipo de cáncer tiene niveles más altos de lo normal de la proteína HER2 y tiende a crecer y a propagarse más rápido que otros, pero responde al tratamiento con medicamentos que tienen como blanco dicha proteína.

Los linfocitos NK (natural killer cells) forman parte del sistema inmunitario y de las defensas del cuerpo ante células infectadas por virus y tumores, y son claves en los tratamientos de este tipo de cáncer de mama.

Un nuevo estudio, que publica la revista "Cancer Immunology Research", señala como diana terapéutica una molécula presente en la superficie de los linfocitos NK, lo que permite explorar una nueva vía para el tratamiento con fármacos de inmunoterapia.

La investigación, realizada por Mariona Cabo y Aura Muntasell, del Departamento de Biología Celular de la UAB y del Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas (IMIM), ha demostrado la importancia de esta molécula CD137, también conocida como 4-1BB, para potenciar la acción antitumoral de los linfocitos NK.

Mediante el tratamiento in vitro de muestras de tumores, el estudio ha demostrado el potencial de fármacos que incrementan la activación de esta molécula CD137 para aumentar la eficacia clínica de los anticuerpos específicos en el cáncer de mama HER2 positivo, a través de su acción sobre los linfocitos NK.

La acción de la molécula CD137 hace resistentes a los linfocitos NK del efecto de otra molécula presente en al ambiente tumoral, TGF-beta, que tiene precisamente la capacidad de evitar que los linfocitos reconozcan y eliminen los tumores.

En la investigación han colaborado también investigadores de la Universidad Pompeu Fabra (UPF), del CIBER de Cáncer (CIBERONC), del Centro de Investigación Médica Avanzada (CIMA), de la Clínica Universitaria de Navarra y del Instituto de Investigaciones Biomédicas August Pi Sunyer (IDIBAPS).