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Un equipo de científicos, liderado por españoles, ha identificado bacterias para combatir la obesidad y el estrés y ha constatado la influencia de la microbiota intestinal -comunidad de microorganismos del sistema digestivo- en el balance energético que regula el peso corporal y en la función cerebral.

Estas son algunas de las conclusiones de MyNewGut, un proyecto europeo que empezó en 2013 y que está coordinado por la investigadora del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) Yolanda Sanz.

Sanz, junto al resto del equipo, ha identificado bacterias intestinales que pueden dar lugar a nuevos probióticos para combatir la obesidad y el estrés, y sus complicaciones, como el síndrome metabólico y la depresión.

Según este trabajo, una microbiota sana contribuye a regular el apetito, el metabolismo de nutrientes como la glucosa, el peso corporal y la inflamación asociada a la obesidad.

Respuesta al estrés

Además, tiene influencia en el neurodesarrollo y la respuesta al estrés, que a su vez influye en el futuro riesgo de desarrollar patologías crónicas metabólicas y mentales.

"En este proyecto hemos identificado las características de la microbiota intestinal que, junto a la dieta, contribuyen al riesgo de desarrollar obesidad y sus comorbilidades, y que nos pueden ayudar a predecirla y a establecer estrategias dietéticas preventivas en una fase temprana", resume la investigadora.

Se han hecho varios estudios y, en uno de ellos, los científicos observaron que una dieta poco saludable redujo la diversidad de la microbiota y aumentó la abundancia de un tipo de bacterias potencialmente inflamatorias, las enterobacterias.

En concreto, vieron estos resultados en niños que al empezar el estudio tenían un peso normal y que, tras 4 años, desarrollaron sobrepeso. Por el contrario, en los niños que mantuvieron un peso normal se observaron reducciones de este grupo de bacterias.

En otro estudio de intervención, se transfirió mediante trasplante fecal la microbiota de donantes sanos a individuos con síndrome metabólico -riesgo de sufrir diabetes, entre otros-, lo que redujo el apetito de los pacientes.

"Una microbiota sana aumenta la expresión del receptor de dopamina del cerebro, aumentando el control del apetito y reduciendo la ingesta de alimentos", detalla la investigadora, también responsable del grupo de Ecología Microbiana, Nutrición y Salud del Instituto de Agroquímica y Tecnología de los Alimentos, de Valencia.

Sanz resume que estos hallazgos muestran por primera vez en humanos que la microbiota intestinal influye favorablemente en el control del balance energético y mejora, así, la salud metabólica, regulando el eje intestino-cerebro.

Proyecto MyNewGut

El equipo de MyNewGut también investigó tanto los efectos de la cantidad de proteínas en la dieta como del tipo de proteínas (de origen animal como la caseína o vegetal como las proteínas de soja), en voluntarios con sobrepeso.

"Aunque las dietas ricas en proteínas son a menudo efectivas para perder peso, el aumento de la ingesta de proteínas también incrementa la proporción de productos proteicos que alcanzan el intestino grueso y son metabolizados por la microbiota del colon, generando compuestos tóxicos", detalla Sanz.

En este sentido, este trabajo constata que no solo la cantidad de proteína de la dieta es importante, sino también su calidad, lo que debería tenerse en cuenta en las futuras recomendaciones sobre las dietas altas en proteínas, sobre todo cuando se mantienen de forma prolongada, concluye esta experta. EFE