EFEValencia

Usar energía de un mismo ser vivo para alimentar marcapasos con baterías inagotables o plantas que se vigilen a sí mismas y alerten de una situación de estrés hídrico o contaminación son algunas aplicaciones de las investigaciones que coordina el Instituto Tecnológico de la Energía (ITE), alguna de ellas pionera en el mundo.

Gracias al desarrollo de biosensores, capaces de determinar la concentración concreta de cualquier molécula en un ser vivo, y de biopilas que usan la energía de la glucosa que contienen fluidos biológicos como la sangre o la saliva para alimentar dispositivos ponibles ("wearable"), se podrán crear aplicaciones que hoy parecen ciencia-ficción.