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En general, los ciudadanos tienen una imagen de la inteligencia artificial (IA) que "no es real. Hay una percepción de que esta es mucho más inteligente de lo que es en realidad", señala el experto David Llorente, quien asegura que esta no ha nacido para sustituir a los humanos sino para acompañarlos.

"Es normal que la gente tenga miedo no solo de la IA, sino de cualquier tecnología disruptiva". Sin embargo la IA, que ya se usa en la vida cotidiana y a diario, "no es una máquina que pueda hacer cualquier cosa", declara a Efe Llorente, primer ejecutivo de Narrativa, una empresa que ha diseñado una herramienta capaz de generar contenidos automáticos para los medios de comunicación.

El día a día de la inteligencia artificial

Llorente, quien recuerda que detrás de Google Maps o de la lectura de matrículas de coche en un aparcamiento hay inteligencia artificial, indica que "las falsas expectativas" creadas alrededor de esta tecnología y el desconocimiento de que se utiliza todos los días, ha creado "una sensación extraña" a la hora de adoptarla.

Pero esta tecnología, cuya principal limitación es justamente que "no es humana", lleva ya años en nuestro día a día, insiste, y también se ha colado en los medios de comunicación.

El primero en trabajar con algoritmos fue la agencia estadounidense Associated Press (AP) para publicar resultados trimestrales de empresas; ellos, relata Llorente, fueron los pioneros y ahora medios de comunicación de todo el mundo utilizan la IA para generar de manera automática determinados contenidos.

Narrativa acaba de firmar un acuerdo estratégico con la Agencia EFE para pasar a formar parte de la oferta de productos de esta agencia. Gracias a este acuerdo, EFE y Narrativa ya han puesto en marcha nuevos proyectos de contenido automatizado en España, Latinoamérica y Estados Unidos.

Esta empresa trabaja con 25 medios y a la semana se generan 250.000 noticias automáticas a través de una herramienta denominada Gabriele, basada en IA y en aprendizaje profundo. "La gran mayoría de estas nadie las escribía antes", asegura Llorente, quien añade: el objetivo es que los periodistas se centren en "noticias de valor".

Como ejemplo, Llorente habla de resultados de torneos de tenis semiprofesionales, valoración de los equipos de fútbol que tienen los partidos más complicados, previas de fútbol, datos de loterías, de divisas o mercados, datos electorales o el tiempo en cada pueblo.

La IA, un facilitador

Muchos de estos temas no tienen un gran público, pero sí son interesantes para una pequeña parte de la población, y ahí la inteligencia artificial puede convertirse en "un facilitador".

¿Y cómo lo hace, cómo funciona Gabriele? Gabriele, que adopta su nombre de la primera máquina de escribir electrónica, transforma datos en narrativas, es decir en noticias, explica Llorente.

Para entrenar los algoritmos y que estos funcionen, Gabriele se nutre primero de miles de datos de fuentes fiables, los procesa y elige los más relevantes. Después coge ejemplos de noticias de ese medio, las analiza y extrae una estructura, es decir el estilo.

Una y otra cosa las mezcla y las integra en su software, capaz luego de relatar de manera automática miles de noticias.

Hay dos formatos que ofrece, uno de informaciones que se publican de manera automática y de las que además se pueden hacer varias versiones según los datos, y otro en el que al periodista se le da "un esqueleto" de datos para que luego escriba la noticia.

Gabriele además está "muy atenta" a la actualización de datos que hagan los proveedores para corregir posibles errores.

Un algoritmo de compañero

Se trata de una herramienta de acompañamiento y no de sustitución y el reto como humanos es, subraya Llorente, cómo vamos a trabajar con estas máquinas: "es como tener un nuevo compañero de trabajo que es un algoritmo. Ese es el gran reto de profesionales y empresas".

Desde hace una década se llevan recolectando datos de manera masiva y esto en los próximos años, en parte gracias al 5G, se multiplicará exponencialmente, y la inteligencia artificial es un vehículo para transformar estos datos en texto con un lenguaje humano y no tan robótico como hace unos años, según Llorente.

Su previsión es que en los próximos cinco o diez años el 80% de las noticias se harán de manera automática, pero esto no quiere decir que los periodistas vayan a dejar de escribir, asegura.

Y es que lo que hará la IA y el aprendizaje profundo es sumar contenidos, crear nuevas informaciones que antes no se escribían.

No obstante, este experto licenciado en informática reconoce que la inteligencia artificial abre debates interesantes. Por ejemplo, ¿de quién es la autoría de una noticia escrita a medias entre una máquina y un periodista? ¿Si hay errores de quién es la responsabilidad? Aún, dice, esto no está resuelto legalmente. EFEfuturo