EFEWashington

La democracia es un fenómeno raro en la historia y su estabilidad en todo el mundo puede ser vulnerable si ciertos valores culturales, como la apertura y la tolerancia, siguen mermando, según un estudio publicado en la revista Nature Human Behaviour.

"A menudo se da por sentado que la cultura democrática ocurrirá una vez que se hayan instalado las instituciones democráticas", afirmó Damian Ruck, investigador en el Departamento de Antropología de la Universidad de Tennessee.

"Pero cuando uno analiza los datos, vemos que los valores culturales democráticos, tales como la apertura y la tolerancia, preceden tanto al desarrollo económico como a la democratización", añadió.

Para su estudio, el equipo de Ruck combinó los resultados de un cuestionario, a lo largo de 25 años, presentado a 476.583 personas de 109 países, y encontraron que la democratización, al menos como idea, tiene un apoyo casi universal en todo el mundo.

Sin embargo, hasta la segunda mitad del siglo XX "los Gobiernos democráticos eran a la vez raros e inestables en la historia mundial", indicó el artículo.

 "En 1950 - agregó - había sólo 20 países considerados democráticos, esa cifra subió a 60 hacia el año 2000. Pero el papel de la cultura en la democratización sigue siendo mal entendido".

Los autores recordaron que ya en 1834 el académico francés Alexis De Tocqueville concluyó que había diferencias culturales preexistentes que explicaban por qué Estados Unidos podría sustentar una democracia y Francia no.

"No obstante, y por el contrario se presume a menudo que la instalación de instituciones democráticas producirá los valores culturales, una premisa explícita de la intervención de Estados Unidos en Irak en 2003", añadieron.

Por ello, los autores señalaron que es importante establecer si los valores culturales democráticos son los que impulsan y guían el cambio institucional hacia la democracia, o si esos valores son, meramente, una respuesta a las instituciones.

Políticas nacionalistas y autoritarias

Un examen paralelo de los sistemas políticos en el mundo a lo largo de 100 años indica que las instituciones democráticas no perdurarán en los países donde los rasgos principales de la democracia liberal son débiles, y la emergencia de políticas nacionalistas y autoritarias en años recientes "podría ser causa de preocupación".

Otros rasgos característicos de las democracias fuertes es la confianza de la ciudadanía en instituciones tales como las cortes, las legislaturas, los Gobiernos y los medios, pero el deterioro de esta confianza aún en naciones consideradas como democráticas alerta sobre la posible inestabilidad política.

"En el siglo XX nos acostumbramos a ver que las autocracias -donde la confianza ciudadana en el gobierno y las instituciones era baja - se convertían en democracias", indicó Ruck. "Pero nuestro análisis muestra que esto también puede ir en sentido contrario: las democracias con escasa confianza ciudadana pueden inclinarse hacia la autocracia".

El artículo apuntó que, a pesar de el deterioro en la confianza ciudadana hacia las instituciones y el creciente nacionalismo en Estados Unidos y Europa, los datos indican una tendencia global hacia más apertura y tolerancia "lo cual es significativo, principalmente, porque la apertura a la diversidad es un indicador significativo del futuro de la democracia".

"En el curso del último siglo el mundo se ha tornado más, mucho más conectado", dijo Ruck. "Cada vez más de nosotros estamos expuestos a gente de orígenes y estilos de vida diferentes, lo cual genera apertura y tolerancia. Estas son buenas noticias para el futuro de la democracia liberal".