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En uno de cada diez pacientes de Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) existe un componente genético que hace que la enfermedad aparezca en varios miembros de una familia y que en muchos casos está originada por el gen C9ORF72, cuyas mutaciones matan a las células motoras del organismo.

Ahora, una investigación liderada por Óscar Fernández-Capetillo, del Grupo de Inestabilidad Genómica del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) y publicada hoy en la revista "The EMBO Journal", ha desvelado el mecanismo que explica la toxicidad derivada de mutaciones en C9ORF72, un trabajo que arroja luz sobre la ELA, una de las patologías más devastadoras que hay.

La ELA provoca la muerte progresiva de las neuronas responsables del movimiento. Primero paraliza los músculos de las extremidades y progresivamente los del resto del cuerpo, lo que al final impide la respiración. La ELA no tiene tratamiento, y su causa aún se desconoce.

La investigación del CNIO se centra en un 10% de los afectados por ELA, los que tienen un componente genético que les ha hecho desarrollar la enfermedad y que está originado por el gen C9ORF72.

El equipo de Fernández-Capetillo ha descubierto un mecanismo que explica la toxicidad derivada de mutaciones en ese gen y que las relaciona con un problema general que bloquea todos los ácidos nucleicos, el ADN y el ARN, e impide así multitud de procesos fundamentales en el funcionamiento de las células.

En investigaciones anteriores sobre ELA, se había observado que en las neuronas de los afectados fallan muchos procesos celulares básicos que usan ácidos nucleicos. El trabajo del CNIO ofrece un modelo que los conecta a todos y que explica estos problemas tan generalizados.

"Creo que tenemos un modelo bastante satisfactorio que nos ayuda a entender qué está pasando en las neuronas motoras de los pacientes de ELA, qué las está matando. Estamos ilusionados, ya que la clave para curar cualquier enfermedad es entender primero lo que no está funcionando. Solo así puedes empezar a buscar un tratamiento", destaca Fernández-Capetillo.

"En todas estas décadas de investigación en ELA, los investigadores en neurociencia han ido publicando toda clase de problemas en las reacciones que utilizan ácidos nucleicos: traducción, replicación… ¡Nada funciona! Creemos que nuestro modelo da una respuesta simple a todo eso", asegura Fernández-Capetillo.

El trabajo explica que las mutaciones en C9ORF72 son tóxicas porque inducen a la célula a producir unas pequeñas proteínas o péptidos muy ricas en arginina, un aminoácido que por su naturaleza química se une con mucha avidez a los ácidos nucleicos, el ADN o el ARN, e impide que otras proteínas celulares interaccionen con ellos, lo que provoca la muerte de la célula.

"La presencia de péptidos ricos en arginina obstaculiza cualquier reacción en la que estén implicados los ácidos nucleicos", describen los autores del nuevo trabajo.

Pero aunque el nuevo mecanismo tóxico identificado está asociado a mutaciones en un gen concreto, el C9ORF72, el grupo del CNIO cree probable que otras mutaciones relacionadas con ELA estén actuando de manera similar, es decir, bloqueando el ADN y ARN de las neuronas motoras.

Ahora que ya se sabe porqué son tóxicos los péptidos ricos en arginina, los investigadores creen que el paso siguiente es buscar cómo combatirla, una investigación que ya ha comenzado el grupo del CNIO.