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Captar la entrada de un virus en una célula es una de las capacidades del criomicroscopio del CSIC, cuyas nuevas instalaciones para esta técnica, las más avanzadas de España, han sido inauguradas este miércoles por el ministro de Ciencia e Innovación, Pedro Duque.

La ampliación de las instalaciones de criomicroscopía del Centro Nacional de Biotecnología, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CNB-CSIC), ha sido posible gracias a una inversión de ocho millones de euros apoyada por el Ministerio de Ciencia y con fondos estructurales FEDER de la Unión Europea, a través del proyecto CRIOMECORR.

Tras la visita a las instalaciones, el ministro ha destacado la importancia de esta tecnología, que ya se está utilizando para estudios sobre la covid-19.

La criomicroscopia electrónica es una técnica de vanguardia clave para investigación en biología estructural, que permite observar las células y sus componentes con un nivel de detalle sin precedentes, por ejemplo, capta la entrada de un virus en una célula.

La nueva infraestructura del CNB-CSIC alberga un criomicroscopio electrónico de transmisión y ahora se ponen en marcha uno de barrido y otro confocal.

Dentro de este servicio destaca el microscopio JEOL CryoARM 300, el primero de su tipo instalado en España y disponible desde 2020 para investigadores españoles y europeos, el cual, como el resto de las nuevas instalaciones ha sido inaugurado hoy.

A la presentación han acudido también el secretario general de Investigación, Rafael Rodrigo; el vicepresidente de Investigación Científica y Técnica del CSIC, Jesús Marco; el director del CNB-CSIC, Mario Mellado, y el investigador José María Valpuesta, director científico del servicio de criomicroscopía.

El CSIC apuesta por incorporar en sus laboratorios instrumentación de última generación para que sus grupos de investigación sean competitivos a nivel internacional, y atraigan a los mejores jóvenes científicos, según el organismo.

Valpuesta, quien ha agradecido el esfuerzo económico para poner en marcha esta iniciativa que es "absolutamente estratégica" para España, ha explicado que la criomicroscopía electrónica permite mostrar en tres dimensiones tanto estructuras biológicas complejas como moléculas más sencillas en un estado lo más parecido al fisiológico, incluso a resolución atómica.

Duque ha resaltado que ya se haya usado para investigar el coronavirus: estudios sobre su biología, sobre las estructuras que producen el contagio en las células humanas y sobre anticuerpos que se han estado desarrollando en el CSIC y que podrían tener valor como terapia y detección de la covid.

"Por lo tanto, ya hemos hecho el ciclo completo de la inversión, el descubrimiento científico y el uso para la gente", ha resumido el ministro, quien ha destacado que es la primera instalación de este tipo en España y que no va a ser la única; posiblemente en octubre comenzarán los trabajos para crear otra en el País Vasco.

El desarrollo de la criomicroscopía electrónica le dio en 2017 el Premio Nobel de Química a los investigadores Jacques Dubochet, Joachim Frank y Richard Henderson.

Esta técnica combina el proceso de vitrificar (congelación ultrarrápida a temperaturas de -180 grados centígrados) las muestras biológicas con su observación y toma de datos en un criomicroscopio electrónico.

El CSIC desarrolla desde el CNB-CSIC una trayectoria en microscopía electrónica que cuenta con más de un cuarto de siglo de experiencia.

El primer servicio de microscopía electrónica, que fue inaugurado en 2016, contaba con dos criomicroscopios electrónicos para conocer las estructuras de distintos virus, proteínas y complejos celulares implicados en patologías como el alzhéimer y el cáncer.

En 2019, aproximadamente 150 grupos de investigación españoles y 26 europeos tuvieron acceso a unas instalaciones que vieron incrementadas sus infraestructuras y su potencial gracias al Proyecto CRIOMECORR.