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El calentamiento de los océanos y una correcta gestión pesquera en el seno de la Unión Europea están desplazando a muchos peces con un alto interés comercial hacia el norte, lo cual debería ser tenido en cuenta a la hora de repartir las cuotas pesqueras entre países.

Así se pone de relieve en un estudio internacional en el que han participado investigadores del Instituto Español de Oceanografía y que ha sido coordinado por el Consejo Internacional para la Exploración del MAR (ICES) -con sede en Copenhague- y la Universidad de Aberdeen en Escocia.

El estudio ha concluido que muchas especies propias de océanos europeos están cambiando su distribución a causa del calentamiento de los océanos y que están aumentando sus poblaciones como consecuencia de una buena gestión pesquera.

Los investigadores, que han publicado sus conclusiones en la revista "Ecography", han comprobado cómo han cambiado las áreas de distribución de un total de 19 especies durante los últimos treinta años, ha informado este viernes el Instituto Español de Oceanografía.

Así, han observado que el calentamiento global de los océanos ha provocado que especies que estaban limitadas a los mares del sur de Europa, como la merluza, hayan expandido hacia el norte su área de distribución.

Las especies boreales disminuyen

Otras especies como la anchoa, el jurel o el lenguado se han desplazado al Mar del Norte, el Báltico y el oeste de Escocia, y otras especies típicamente boreales, como el bacalao, han visto disminuida su área de distribución.

El estudio demuestra que, además del cambio climático, otro factor importante en esos desplazamientos de las poblaciones de peces ha sido la gestión pesquera promovida por la Unión Europea en el marco de la Política Pesquera Común.

Las medidas de gestión adoptadas han resultado "eficaces" para la mayoría de esas existencias atlánticas, como refleja la recuperación de muchas de sus poblaciones, y en los últimos 15 años las poblaciones de caballa y merluza se han duplicado y quintuplicado, respectivamente.

La recuperación que se ha comprobado en las poblaciones de peces que se han estudiado ha hecho que algunas de ellas expandieran el área que habían ocupado hasta ahora.

El investigador de la Universidad de Aberdeen Alan Baudron, que ha liderado el estudio, ha explicado que en la actualidad las cuotas de captura se basan en criterios de distribución de las especies de hace más de cuarenta años.

"De hecho, el estudio demuestra que cinco de las 19 especies investigadas - entre ellas el arenque, platija, merluza, lenguado y jurel- han cambiado su distribución en las diferentes áreas de gestión”, ha señalado el investigador.

 Manuel Hidalgo, científico del Instituto Español de Oceanografía (IEO) en el Centro Oceanográfico de Baleares y uno de los autores del estudio, ha precisado que "los cambios en la distribución de peces tienen implicaciones para la gestión de la pesca con repercusiones tanto económicas como políticas".

Como ejemplos, ha citado las llamadas "guerras de caballa", cuando se crearon tensiones políticas por la expansión de la caballa en aguas de distintos países; o, más recientemente, el aumento de la merluza en el Mar del Norte, que se tradujo en grandes descartes por parte de la flota del Reino Unido, ya que los pescadores no tienen una cuota de merluza suficiente y no pueden evitar la captura en grandes cantidades de esta especie.

"Numerosos estudios muestran que el calentamiento de los océanos incrementará el número de ‘stocks’ transfronterizos", según Hidalgo, quien ha manifestado que a medida que los cambios en la distribución de las especies explotadas comercialmente se están haciendo evidentes deberían también revisarse y mejorarse las cuotas de pesca. EFE