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Un equipo internacional de científicos, con participación española, ha descubierto nuevos yacimientos de ámbar en Australia, de edades que comprenden desde el Triásico (230 millones de años) hasta el Paleógeno (41 millones de años).

Este ámbar gondwánico, junto al hallado en Nueva Zelanda, puede aportar información interesante sobre plantas y animales de estos periodos, según una nota de prensa del Instituto Geológico y Minero de España (IGME), que participa en este trabajo.

La descripción de estos nuevos yacimientos de ámbar se publican en la revista Scientific Reports.

Ámbar frágil

La investigación está liderada por Jeffrey Stilwell, de la Universidad de Monash (Australia), y entre los coautores se encuentran los españoles Enrique Peñalver, del IGME, y Antonio Arillo, de la Universidad Complutense de Madrid.

Para Peñalver, "el ámbar de esta región es frágil y se encuentra en forma de pedazos pequeños, pero mediante un laborioso trabajo se están detectando restos de plantas, insectos y arácnidos, además de algunos microorganismos, en general muy bien conservados".Entre las conclusiones del trabajo destaca que el ámbar descubierto en Tasmania de hace unos 230 millones de años se parece en muchos aspectos al encontrado en Italia y España.

Sin embargo, tal y como indica Peñalver, "el ámbar de esta antigüedad es muy escaso en todo el mundo, y por ahora prácticamente carece de fósiles en su interior".

En España se ha encontrado en Alicante y actualmente este investigador lo está estudiando junto a expertos del Museo Paleontológico de Elche.El principal yacimiento australiano se localizó en una mina de carbón de Anglesea, Victoria, y contiene restos de plantas, como hepáticas, y pequeños artrópodos del suelo (moscas, mosquitos y hormigas) de hace 41 millones de años.

Dos moscas atrapadas durante la cópula 

Los investigadores coinciden en que la conservación de estos fósiles es excepcional.

Un ejemplo que enseguida llamó su atención es el de dos moscas dolicopódidas que quedaron atrapadas en la resina durante la cópula; o la de una nueva especie de hormiga de la que ahora se presenta una reconstrucción anatómica detallada.

Se trata, aseguran los autores, del segundo tipo de hormiga fósil que se descubre en toda Australasia. EFEfuturo