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Investigadores de 26 centros de siete países han descubierto y han clasificado más de 10.000 enanas marrones, estrellas de muy baja masa que brillan mucho menos que las estrellas comunes.

Se trata de la mayor muestra de estos objetos en la Vía Láctea y, según sus responsables, la importancia de este catálogo reside en que las enanas marrones, pese a ser de los objetos más abundantes en nuestra galaxia, son al mismo tiempo de los menos conocidos.

El trabajo se publica en la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, y está liderado por el español Aurelio Carnero Rosell, del Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (Ciemat).

Los más de 400 investigadores implicados en este descubrimiento forman parte de la iniciativa Dark Energy Survey (DES).

Para lograr el catálogo utilizaron datos, entre otros, del telescopio espacial WISE y cartografiaron unos 2.400 grados cuadrados del hemisferio sur celeste.

Estrellas con características únicas

Las enanas marrones, aunque brillan muy poco, son detectables en emisiones no visibles, como las infrarrojas y las de radio; de ahí que sea posible una clasificación precisa de estos objetos, como evidencia el artículo, informa el Ciemat en una nota de prensa.

Este tipo de estrellas son de muy baja masa, tan baja que no han sido capaces de producir reacciones de fusión nuclear en su interior y, por lo tanto, brillan muchísimo menos que las estrellas comunes.

Su carácter único les confiere unas características especiales, como su gran estabilidad: mientras que las estrellas de la secuencia principal viven miles de millones de años, las enanas marrones pueden llegar a vivir trillones de años.

Este estudio indica que la población de enanas marrones detectadas por el Dark Energy Survey es más caliente que las encontradas previamente, tal y como se esperaba según las teorías actuales.

Con la publicación de este trabajo, se pone a disposición de los científicos una muestra lo suficientemente grande como para colocar las enanas marrones en el contexto de su formación y distribución dentro de la Vía Láctea.

Actualmente, el investigador Aurelio Carnero y sus colaboradores han conseguido tiempo de observación en uno de los mayores y más potentes telescopios infrarrojos del mundo, el telescopio Gemini Sur en Chile.

El objetivo es hacer un estudio más detallado de la formación de las enanas marrones en los diferentes entornos de la Vía Láctea, lo que permitirá seguir profundizando en el conocimiento de estos objetos y de nuestra propia galaxia. EFEfuturo