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Un total de 2.750 médicos y científicos, entre ellos más de 1.200 españoles, han lanzado este lunes el primer manifiesto internacional contra las pseudociencias para denunciar la "impunidad" con la que se practican y para urgir la elaboración de leyes que prohíban estas falsas terapias.

"Seamos claros: las pseudociencias matan. Y no solo eso sino que son practicadas con impunidad gracias a las leyes europeas que las protegen", arranca el documento, organizado por 11 asociaciones y escrito en 11 idiomas.

Entre los casi 3.000 expertos, se encuentran los prestigiosos científicos españoles Margarita del Val o Antoni Trilla, que unen sus nombres a los del médico y experto en pseudoterapias Edzard Ernst; el director adjunto del Institut de Génomique Fonctionnelle de Lyon, François Leulier; el médico y antiguo vicepresidente del Senado de Bélgica, Louis Ide.

Los firmantes claman contra la directiva europea 2001/83/CE, que permite que "cientos de miles de ciudadanos europeos sean engañados a diario" al permitir la venta de productos homeopáticos, por lo que exigen su derogación.

Pero dan un paso más al pedir otras leyes que impidan la venta de estafas como si se trataran de tratamientos.

Uno de cada cuatro ciudadanos europeos, 192 millones de personas, recuerdan, han utilizado alguna pseudoterapia en el último año. "No es admisible que las leyes europeas amparen la tergiversación de la realidad  científica para que miles de ciudadanos sean engañados, e incluso mueran".

Desinformación en los temas de salud

Como fue el caso del pequeño Francesco Bonifaz, que falleció con 7 años por las complicaciones de una otitis tratada con homeopatía en vez de antibióticos; o el de Mario Rodríguez, de 21, que intentó superar su cáncer cambiando la quimioterapia por un tratamiento de vitaminas.

"No es coherente que desde Europa se eleve la preocupación por el fenómeno de la desinformación y a la vez se ampare uno de sus tipos más peligrosos: la desinformación en temas de salud", denuncian los firmantes, que instan a los gobiernos a poner fin a un problema que utiliza "falsamente el nombre de la ciencia y que ya le ha costado la vida a demasiada gente", concluyen. EFEfuturo