EFEBarcelona

Estudiantes de la Escuela Superior de Ingenierías Industrial, Aeroespacial y Audiovisual de Terrassa (ESEIAAT) de la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC) desarrollan un nuevo sistema de propulsión eléctrica para satélites que operan en órbitas bajas.

Se trata de siete estudiantes del máster universitario en Ingeniería Aeronáutica de la ESEIAAT que prevén introducir el sistema en el mercado a través de la empresa emergente KreiosSpace, fundada por ellos mismos.

Uno de los estudiantes, Adrián Senar, ha señalado que esta tecnología "no necesita combustible ya que el motor se alimenta del aire atmosférico y de la energía del sol" por lo que "aporta muchas ventajas" y que "aunque se basa en una idea simple, el desarrollo de la tecnología y la ejecución son complicados".

El objetivo es fabricar, a medio plazo, un propulsor totalmente eléctrico basado en una nueva tecnología llamada Air-Breathing Electric Propulsion (ABEP), que genera energía gracias a los motores de fuente de helicón (HPT), ha indicado la universidad.

Estos motores de propulsión eléctrica para el espacio están basados en la generación de plasma a través de una fuente de radiofrecuencia. El plasma creado gracias al aire atmosférico se acelera en una tobera magnética y así se produce el impulso, ha añadido la misma fuente.

En la actualidad, para poder permanecer en órbita, los satélites utilizan mucha cantidad de combustible fósil, lo que provoca que muchas misiones sean inviables debido a su coste, ha indicado la universidad, que ha añadido que "si estos satélites no necesitasen combustible, las misiones en órbitas muy bajas serían posibles".

Los estudiantes han señalado que el sistema se podrá adaptar tanto a cubesats (satélites pequeños) como de más tamaño, y su coste variaría entre los 40.000 euros los más sencillos a los 200.000 euros, en función del peso y el tiempo de vida de las misiones.

El objetivo es disponer del primer prototipo en 2022 y que el sistema sea plenamente factible en 2023.

Según la ESEIAAT, el sistema mejorará la resolución de las imágenes captadas por los satélites y permitirá unas conexiones más accesibles y de mayor calidad de los satélites de telecomunicaciones. Además, contribuirá a evitar la chatarra espacial y reducir el consumo de combustible fósil.

En este sentido ha enumerado que los retos de la industria aeroespacial son la reducción del uso de combustibles fósiles, disminución del coste de las misiones espaciales, aligerar el peso de los satélites, reducir el número de aparatos que ocupan las órbitas y mejorar los resultados.

El proyecto ha ganado el programa "UPC Space Santander Explorer", al que se han presentado 50 participantes, y ha resultado segundo clasificado entre 40 equipos europeos en la categoría de estudiantes del "Hackaton Galactica" por lo que han obtenido un premio de 5.000 euros.

Los estudiantes son Max Amer Viñas, Adrià Barceló Gregoriano, Iker Blanco Bravo, Francisco Boira Gual, Francisco Bosch Lloveras, Jan Mataró Núñez y Adrián Senar Tejedor.