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La erupción de Toba, en Indonesia, ha sido descrita como uno de los mayores eventos volcánicos de los últimos dos millones de años con catastróficas consecuencias pero, ahora, un nuevo estudio constata que las poblaciones humanas fueron capaces de sobrevivir a este fenómeno y que no fue tan apocalíptico como se decía.

La erupción ocurrió hace 74 000 años en la isla de Sumatra, en Indonesia, y se argumentaba que esta provocó un "invierno volcánico" que duró de seis a diez años, lo que desembocó en un enfriamiento de la superficie terrestre durante mil años.

Esto ocasionó a su vez grandes catástrofes, entre ellas la diezma de las poblaciones de mamíferos en Asia y la casi extinción de nuestra propia especie.

Según estas primeras teorías, los pocos Homo sapiens que sobrevivieron lo hicieron en África desarrollando sofisticadas estrategias sociales, simbólicas y económicas que les permitieron finalmente volver a expandirse y a poblar Asia hace 60 000 años en una única y rápida ola a lo largo de la costa del Océano Índico.

Debate científico

Sin embargo, en 2007 un estudio puso en tela de juicio estas teorías, lo que dio lugar a importantes debates sobre los momentos en que se produjo la dispersión de los seres humanos fuera de África y el impacto en el clima y medio ambiente de la súper erupción del Toba.

Este martes la revista Nature Communications publica un nuevo trabajo que ahonda en esta discusión y aporta pruebas de que el Homo sapiens estuvo presente en Asia antes de lo que se creía y de que la erupción del volcán Toba no fue tan apocalíptica como se creía.

Para llegar a sus conclusiones, los investigadores se fijaron en un registro estratigráfico "único" de 80 000 años en Dhaba, en el Valle Medio del Son, norte de India, informa en una nota el Instituto Max Planck para la Ciencia de Historia Humana, que participa en este estudio.

Las herramientas de piedra descubiertas en Dhaba proporcionan una "fuerte evidencia" de que las poblaciones que las utilizaban en el Paleolítico Medio estaban presentes en India antes y después de hace 74 000 años, cuando la erupción del Toba.

"Aunque la ceniza del Toba se identificó por primera vez en el Valle de Son en la década de los 80, hasta ahora no teníamos pruebas arqueológicas asociadas, por lo que el sitio de Dhaba llena un importante vacío cronológico", apunta el profesor J.N. Pal, investigador en la Universidad de Allahabad, en India.

Por su parte, Chris Clarkson de la Universidad de Queensland (Australia), autor principal del estudio, explica que las poblaciones de Dhaba utilizaban herramientas de piedra similares a las que usaban los Homo sapiens en África en la misma época.

Sobrevivir a la catástrofe

"El hecho de que estos conjuntos de herramientas no desaparecieran en la época de la erupción del volcán Toba ni cambiaran drásticamente poco después indica que las poblaciones humanas sobrevivieron a la llamada catástrofe y siguieron creando herramientas para modificar sus entornos", recalca este científico.

Esta nueva evidencia arqueológica apoya la evidencia fósil de que los humanos emigraron de África y se expandieron por Eurasia antes de hace 60 000 años, detalla la nota del Max Planck, que añade que también apoya los hallazgos genéticos de que los humanos se cruzaron con especies arcaicas de homínidos, como los neandertales, antes de hace 60 000 años.

Aunque la súper erupción del Toba fue un acontecimiento colosal, pocos climatólogos y especialistas en ciencias de la tierra siguen apoyando la formulación original del escenario de "invierno volcánico", sugiriendo que el enfriamiento de la Tierra fue menor y que el Toba pudo no haber causado realmente el período glacial subsiguiente.

"Las pruebas arqueológicas recientes en Asia, incluidos los hallazgos desenterrados en este estudio, no apoyan la teoría de que las poblaciones homínidas se extinguieron a causa de la súper erupción del Toba", concluyen los autores. EFEfuturo