EFENoemí G. Gómez Madrid

La viróloga del Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC) Isabel Sola, una de las investigadoras españolas inmersa en el desarrollo de una vacuna contra el coronavirus, explica que para lograrla primero hay que localizar los genes de mayor virulencia en su estructura para eliminarlos.

Sola, que investigó los brotes de los coronavirus SARS-CoV en 2002 y MERS-CoV en 2012, trabaja, junto a Luis Enjuanes, en el laboratorio de coronavirus del CNB, centro del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, en un proyecto conjunto con el equipo de Adolfo García Sastre del Hospital Monte Sinaí de Nueva York.

"Trabajamos en la reconstrucción del virus a partir de su secuencia genética ya publicada para poder modificarlo y eliminar los genes de virulencia", señala en una entrevista con Efe Sola: el objetivo es lograr un virus más atenuado que pueda servir como candidato a vacuna, una vacuna que no estaría lista antes de un año.

PREGUNTA: ¿El método de su laboratorio es ahora muy distinto al usado con el SARS o el MERS?

RESPUESTA: Son muy similares. Lo que queremos es reconstruir el virus a partir de la secuencia de su genoma, de su libro de instrucciones. Primero lo sintetizamos en trozos pequeños que luego vamos ensamblando; el objetivo es traducir este virus ARN al código ADN, porque es la única forma de poder manipularlo genéticamente.

Una vez que tenemos esta copia del virus la introducimos en las células en el laboratorio y estas actúan de fábrica.

P: ¿Cómo se buscan esos genes más virulentos?

R: Para estudiar las funciones de los genes y saber cuáles pueden ser causantes de la virulencia del virus, los quitamos (con técnicas genéticas de "corta y pega") y vemos cómo reacciona el virus sin ellos. Quitar estos genes es en último término transformar un virus agresivo en uno atenuado, más débil, que podría servir de candidato a vacuna.

P: ¿Mejor eliminar genes o modificarlos?

R: Se pueden hacer las dos cosas, pero en este caso es mejor y más radical deshacerte de ellos. Los virus mutan, por lo que podrían recuperar la virulencia, así que si les quitas los genes de virulencia lo tienen más complicado.

P: ¿En qué fase está su laboratorio?

R: Tenemos ya prácticamente todos los trozos de ADN del virus y los estamos empezando a ensamblar y, mientras, estamos esperando los permisos de Transición Ecológica para poder manipular el coronavirus; esperamos en las próximas semanas poder recibirlo.

P: ¿Por qué el Ministerio para la Transición Ecológica?

R: El coronavirus que tenemos en el laboratorio se considera un organismo que será manipulado genéticamente, así que hay que solicitar los permisos pertinentes para ello y explicar exactamente lo que vas a hacer. Es un virus que exige trabajar en un nivel de bioseguridad alto (nivel 3) porque se trata de un coronavirus en humanos para el que aún no hay vacunas. Además, tiene que llevar las autorizaciones de las comisiones de bioseguridad del CNB y del CSIC.

P: ¿Cómo se parece este coronavirus al SARS-CoV de 2002?

R: El actual coronavirus, denominado por el comité internacional de taxonomía de virus SARS-CoV-2, tiene una semejanza genética del 80 % con el que causó el síndrome respiratorio agudo severo (SARS).

P: ¿Beneficia que sean tan parecidos?

R: Facilita el trabajo porque en las proteínas que son muy parecidas ya tenemos camino recorrido, aunque hay algunas que no lo son tanto y hay que seguir investigando.

P: ¿Cuándo estará lista la vacuna?

R: La primera parte, la de diseñar un candidato a vacuna con ese coronavirus atenuado que sea capaz de entrar en una célula y no salir y que sea eficiente, se tarda uno o dos meses. Sin embargo, luego hay que probar este candidato en animales, en ratones e incluso en primates, para confirmar su eficacia y constatar que cuando se administra induce una respuesta inmune protectora.

Si esas pruebas salen bien, luego hay que ir a un ensayo con humanos -estos constan de tres fases- y lo primero de todo comprobar la seguridad del fármaco en personas. Asumiendo que todas estas fases salgan bien, la vacuna no estará lista antes de un año.

P: Si el coronavirus actual pierde fuerza, ¿sería necesario seguir investigando la vacuna?

R: El escenario de que este coronavirus se convierta en estacional como la gripe está ahí porque se transmite bastante bien y la mortalidad aún es baja comparada con los otros dos coronavirus (con el SARS la mortalidad fue del 10% de los infectados; con el MERS, que aún está activo en Arabia Saudí, fue del 30%; y en el actual, con las cifras provisionales, la mortalidad es del 2-3%).

La posibilidad de estacionalidad existe y si se produjera estaría muy justificado el desarrollar una vacuna. También si no fuera estacional. Y es que disponer de un prototipo probado en animales sería eficaz para dar una respuesta más rápida ante una eventual infección con otro coronavirus de la misma familia que este. EFEfuturo