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La Conferencia de Rectores de Universidades Españolas (CRUE) ha expresado hoy su rechazo a que los Premios Nacionales de Investigación pierdan el nombre de ilustres científicos españoles que los acompañaban.

Esta organización ha denunciado que no existe ningún plan institucional para conservar, dignificar y ejemplificar la memoria de quienes hicieron importantes aportaciones al acervo científico colectivo, y ha manifestado que despojar los premios nacionales de la referencia a esos grandes científicos "no hace más que confirmar el desamparo de la perspectiva de la ciencia".

En un comunicado difundido hoy, la CRUE ha denunciado además el "deplorable" estado, e incluso la demolición, de las casas familiares en las que habitaron algunos de los escasos Premios Nobel españoles, "que en otros países ya hace años que serían museos", y ha asegurado que situaciones así "son el síntoma de la indiferencia por el patrimonio científico de nuestra sociedad".

La Conferencia de Rectores ha reaccionado así tras la decisión del Ministerio de Ciencia e Innovación de que los Premios Nacionales de Investigación, los más prestigiosos de la ciencia española, dejen de llevar el nombre de ilustres investigadores españoles y, desde ahora, se denominarán por la especialidad que premian, como Biología, Humanidades o Medicina.

Hasta ahora, la convocatoria reunía diez modalidades que recibían el nombre de prestigiosos investigadores, como Blas Cabrera (Ciencias Físicas, de los Materiales y de la Tierra), Juan de la Cierva (Tecnología), Gregorio Marañón (Medicina), Santiago Ramón y Cajal (Biología), Leonardo Torres Quevedo (Ingeniería) o Ramón Menéndez Pidal (Humanidades).

Según la CRUE, una sociedad avanzada y dotada de cultura científica necesita disponer de referentes próximos, y de personajes históricos y actuales "capaces de actuar como modelos de ingenio y esfuerzo para sus conciudadanos".

España es la cuarta economía de la UE "a pesar de su falta de apuesta por la investigación y la innovación", han recordado los rectores, y han observado que mientras la mayoría de los países de la UE y la OCDE mantuvieron o incrementaron durante las crisis económicas el esfuerzo en I+D+i, España lo redujo hasta situarse en casi la mitad de la media de la UE y la OCDE.