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Poner en marcha un programa educativo para adultos jóvenes sobre comportamientos saludables logra "importantes beneficios" en términos de salud cardiovascular, según un estudio que señala, además, que la escuela es el entorno ideal para educar en salud a niños y mayores.

Estas son las principales conclusiones de un estudio realizado en 15 escuelas de Harlem (Nueva York) con más de 600 familiares y cuidadores de alumnos, el cual también pone de manifiesto la influencia de una imagen -en este caso de placas de colesterol- a la hora de que una persona se adhiera a hábitos más saludables.

Esta investigación forma parte del "Estudio Familia", liderado por el director general del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC), Valentín Fuster, y demuestra que los programas educativos reducen los riesgos cardiovasculares de todas las personas, independientemente de su edad.

Su objetivo es identificar estrategias efectivas de promoción de la salud, ya que existe una tendencia actual "inquietante" en cuanto a los estilos de vida poco saludables de las comunidades más vulnerables, como lo son la afroamericana y latina, según una nota de prensa del CNIC.

El "Estudio Familia" ya demostró, en una investigación anterior realizada con más de 500 alumnos en edad preescolar, que la educación temprana es "efectiva en la edad infantil".

Enfermedades cardiovasculares en adultos

Ahora, con esta segunda parte de la investigación, lo que se pretende es incidir en los hábitos saludables de los mayores, ya que "los métodos de bajo coste pueden promover la salud también entre padres y personal de la escuela", ha señalado el investigador del CNIC Rodrigo Fernández Jiménez.

Para ello, los investigadores hicieron seguimiento a 635 familiares y cuidadores de alumnos de 15 escuelas de educación infantil de Harlem; se les evaluó su estado de salud a partir de su peso, presión arterial, índice de masa corporal, colesterol y glucosa, además de sus hábitos de vida.

Los resultados mostraron que "si los adultos siguen y se adhieren a sencillos programas educativos se pueden obtener resultados positivos y reducir sus factores de riesgos cardiovasculares", subraya el director de la investigación, Valentín Fuster.

Una imagen vale más que mil palabras

Los hallazgos, que se han publicado en Journal of the American College of Cardiology (JACC) y se han presentado en las sesiones científicas de la American Heart Association, revelan que los adultos tuvieron una mayor consciencia de la importancia de su salud cardiovascular al ver imágenes de su placa de colesterol en sus arterias.

Estas imágenes fueron extraídas con técnicas de ultrasonido tridimensional avanzadas, y posteriormente fueron facilitadas a los participantes en los que tuvo "un gran impacto".

Según los investigadores, aunque la enfermedad cardiovascular no haya dado síntomas, se puede detectar con pruebas sencillas que impliquen técnicas de ultrasonido tridimensional, y así evitar futuros eventos cardíacos como un infarto o un ictus. EFEfuturo