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En Ucrania hay conflictos internos pero la teoría del este contra el oeste o, como la denominan los medios, la teoría de las "dos Ucranias", con regiones prorrusas y prooccidentales enfrentadas, no es uno de ellos. Esa teoría ni se sostiene ni existe.

Esta es la principal conclusión de un estudio realizado por Massimiliano Zanin y Johann Martínez, del Instituto de Física Interdisciplinar y Sistemas Complejos, centro de la Universidad de las Islas Baleares y del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Los resultados se publican este martes en la revista 'Chaos', de AIP Publishing.

Los autores quisieron hacer la investigación después de observar que los medios de comunicación y las redes sociales transmitían mensajes contradictorios como la teoría de las "dos Ucranias" o la existencia de regiones ideológicamente prooccidentales y prorrusas.

Estas teorías, sin embargo, no casaban con la unidad y el rechazo que los ucranianos están mostrando contra la invasión rusa, por lo que se preguntaron si podían aportar alguna prueba sólida para apoyar o rechazar dicha teoría mediante herramientas de análisis de datos.

Para hacer el estudio, los autores analizaron la situación a partir de un conjunto de datos sobre sucesos violentos sucedidos en Ucrania entre enero de 2021 y la invasión, el 24 de febrero de 2022.

La conclusión principal de su trabajo es que la teoría de las dos Ucranias no se sostiene y que, aunque hay conflictos dentro de Ucrania, la lucha ideológica entre occidentales y orientales no es uno de ellos.

Además, esos conflictos tienden a formar una compleja red de interacciones que tampoco tienen unos límites geográficos claros, apuntan los autores.

"En contra del discurso ruso, no hemos visto ningún indicio de que una parte oriental de Ucrania sea acosada por una parte occidental", concluye Zanin.

Los autores creen que esta circunstancia debería tenerse en cuenta de cara a una posible resolución: "Los datos sugieren que una solución que implique la división del país sería artificial y no garantizaría la estabilidad y la paz a largo plazo", advierte el estudio.

La física estadística permite analizar sistemas complejos reales, pero a menudo es una tarea desalentadora acceder a datos cuantitativos relevantes sobre acontecimientos internacionales, más allá de las redes sociales como Twitter.

Sin embargo, el creciente número de comunidades de inteligencia abiertas, como el Proyecto de Datos de Localización y Eventos de Conflictos Armados (una organización no gubernamental especializada en recopilar, analizar y mapear datos de conflictos), está cambiando la situación.

"Usamos dos técnicas de la física estadística para analizar si la aparición de sucesos violentos fue independiente o causada por otros", explica Zanin.

"Desarrollamos esta idea sobre dos ejes: el tiempo y el espacio. El tiempo se utiliza para explorar si algunos sucesos son respuestas o reacciones a sucesos anteriores. El espacio se utiliza para entender si lo que ocurrió en una región fue consecuencia de acontecimientos en otras partes del país", detalla el investigador.

A diferencia de otros campos, como la ingeniería, obtener datos fiables y de alta calidad sobre los acontecimientos sociales y políticos es un gran reto.

"Cuando se trabaja con este tipo de datos, también es incómodo, porque nos gustaría tener más eventos para apoyar análisis más complejos. Pero hay víctimas y muertos detrás de los datos", defiende Zanin.

"Ojalá este tipo de análisis no fuera necesario en absoluto", concluye.