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El sistema español de Ciencia y Tecnología requiere de "un plan de choque de salvamento" que comience a sacarlo de "su situación de postración", según un informe de la Fundación Alternativas.

El segundo Informe de Ciencia y Tecnología de la Fundación Alternativas, coordinado por el director del Grupo de Parasitología Molecular del CSIC, Vicente Larraga, ha sido presentado este miércoles en Madrid.

El situación actual del sistema español de Ciencia y Tecnología (CyT) "es calificada por muchos investigadores como angustiosa y es necesario abordar los problemas más acuciantes sin más demora, una vez se forme el nuevo Gobierno", señalan en las conclusiones  Larraga y Mariano Barbacid, bioquímico del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO).

España sigue sin alcanzar "el tren de las sociedades científicas avanzadas" y hay que revertir la desindustrialización de la economía, mejorar el apoyo a los sectores empresariales más innovadores y con mayor capacidad tecnológica, algo que "no podrá lograrse sin un sistema de CyT sólido que no tenemos".

Por ello, entre las recomendaciones figura llevar a cabo "un plan de choque de salvamento" del sistema español de CyT, que "solo puede gastar de forma eficiente un 0,4 % del PIB (Producto Interior Bruto) en una legislatura".

Objetivo: el 3 por ciento del PIB

Además, sugiere aumentar el gasto público en investigación y desarrollo (I+D) para alcanzar el nivel de los sistemas de ciencia occidentales, que se sitúa aproximadamente en un 3 % del PIB.

España actualmente dedica "solo" un 1,2% de su PIB a investigación, con "una considerable disminución en los últimos diez años".

El informe pide en sus conclusiones corregir "el predominio de la burocracia, que perturba", tanto la docencia como la investigación, y cambiar el proceso de selección en los órganos directivos de universidades y centros de investigación para que sus directivos sean "promotores de la calidad científica, no gestores administrativos de suministros".

Además, recomienda dotar a los centros e instituciones de investigación de "una mayor responsabilidad, con autonomía de gestión", en especial en equipos y reclutamiento de personal, poniendo como ejemplo al GUNEs en el País Vasco, al IRB y GRC en Cataluña o al CNIC y el CENIO en la administración central.

Ante una sociedad globalizada hay que facilitar la puesta en marcha de institutos o departamentos que respondan a los nuevos retos y, por lo tanto, el cierre de otros "obsoletos". Aunque el informe advierte de que estas propuestas implican "luchar contra una fuerza poderosa" la de "los intereses creados".

La endogamia debe ser combatida, pues es uno de los problemas que "dificulta el desarrollo de un sistema eficiente de desarrollo científico y de innovación".

Datos del Ministerio de Educación para el curso 2017-2018 indican -recoge el informe- que "un 74,3 % del cuerpo docente de la plantilla fija en la universidad pública ha obtenido su tesis en el mismo centro donde trabaja" y el 69 % de los investigadores no hizo estancias postdoctorales fuera del centro donde hizo el doctorado.

La "cultura endogámica"

"La endogamia, la falta de incentivos a la movilidad y el débil nivel de internacionalización limita la capacidad de los investigadores para participar en proyectos nacionales e internacionales de educación, investigación e innovación".

Para vencer "la cultura endogámica" y evitar muchas de las trabas burocráticas que dificultan la incorporación de investigadores extranjeros, el informe destaca los programas ICREA (Cataluña) e Iberbasque (País Vasco), que han demostrado "resultados muy positivos", aunque tienen un alcance limitado.

Cita además a algunos departamentos de la universidades Carlos III de Madrid, Pompeu Fabra, Autónoma de Bacelona y Alicante que han adoptado un modelo de contratación "tenure-track", en el que se contrata a científicos por un número de años para que demuestren sus capacidades y si lo hacen se les integra en la plantilla.

Esas experiencias han demostrado "que se pude cambiar el modelo de contratación y la cultura académica en España por medio de cambios estructurales".

Otras recomendaciones apuntan la necesidad de "modificar la gobernanza del sistema implicando a los investigadores", los cuales están "actualmente desmotivados", pero también pide un cambio de paradigma en la evaluación científica, cuyo rendimiento debe hacer por criterios cualitativos más que cuantitativos.

Finalmente, recomienda a la Administración General del Estado  que acepte "de una vez por todas las peculiaridades del sistema de I+D+i" y agrega que las normativas generales de los Ministerios de Hacienda y Administraciones Públicas "se ha demostrado tóxicas en estos últimos años para el sistema español de ciencia e innovación". EFE