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Terraplanistas, abducidos y personas que curan el cáncer con emociones o el autismo con lejía...las redes son el canal perfecto para que estafadores e iluminados difundan sus mensajes y encuentren un público dispuesto pero también son el medio perfecto para combatirlos, "con información veraz y rigurosa".

Buen ejemplo de ello es La gata de Schrödinger, el canal de YouTube que la periodista y divulgadora Rocío Vidal creó hace poco más de un año para hablar de ciencia desde una perspectiva escéptica y con un toque de humor, y que suma ya 260.000 suscriptores.

Sus vídeos, que acumulan más de diez millones de descargas, reflejan su éxito en Internet, el medio desde el que explica por qué triunfan muchas de las "tendencias, pseudociencias, supersticiones, religiones y bulos irracionales que pululan por la red".

Con la misma filosofía, Vidal estrena ahora ¡Que le den a la ciencia!, un libro editado por Penguin Random House con el que quiere "como diría Carl Sagan, poner luz en la oscuridad", explica en una entrevista con Efe.

"Quería explicar por qué creemos en cosas irracionales y hacerlo con humor, el mismo que tengo en YouTube" porque las redes sociales tienen el poder de difundir muchas falsedades pero también "el de contrarrestarlas. Ahora hay más equilibrio", subraya Vidal.

"Los seres humanos necesitamos creer en algo: religiones, supersticiones...", pero estas emociones, unidas al individualismo posmoderno actual, dan pie a conspiraciones como el terraplanismo, los chemtrails o las teorías antivacunas, razona Vidal.

Para combatir estas modas hace falta divulgación, "con información veraz y rigurosa que ayude a equilibrar la balanza" pero también educación, campañas de institucionales de concienciación y, sobre todo, "eliminar las pseudociencias de los hospitales públicos, algo que parece obvio pero que está muy afianzado".

Y aunque las pseudociencias juegan con ventaja porque "se mueven en el terreno de lo emocional, Vidal es optimista y cree que las cosas están cambiando: "en pocos años, el tratamiento informativo de la homeopatía -por ejemplo- ha dado un giro brutal y ahora si se la nombra ahora es para dejar claro que solo es placebo".

Poca ciencia en los medios

En los medios de comunicación convencionales, sin embargo, todavía hay mucho por hacer: en algunos programas todavía "se le da cancha a algunas pseudociencias o se ven invitados que de pronto te hablan de las radiaciones de los electrodomésticos o cosas así...", situaciones que podrían evitarse si los periodistas tuvieran "más formación científica y pensamiento crítico antes de dar credibilidad a una noticia", advierte la youtuber.

En cualquier caso, Vidal cree que los medios dedican poco tiempo a la ciencia, "por eso el público joven se ha trasladado a medios como YouTube, donde hay canales que hablan de ciencias, astronomía o física con más de un millón de seguidores porque "a los jóvenes les interesa la ciencia, y mucho, pero no se les está presentando bien".

Vidal cree que España es uno de los países con más pensamiento crítico de Europa como lo refleja el hecho de que cada vez haya más personas ateas: en una sociedad en donde la religión se impone, muchas personas la han cuestionado y han decidido no creer, "y eso es un signo de pensamiento crítico".

Al mismo tiempo, algunas prácticas como la homeopatía están muy desacreditadas en España, mientras que en otros países como Inglaterra o Alemania sigue muy afianzada, y en lugares como Francia "empiezan a plantearse quitarla de la Seguridad Social".

"En nuestro país incluso se están poniendo en marcha leyes pioneras para proteger al paciente de las pseudoterapias, y eso es un signo de que vamos por el buen camino. Con normas, concienciación y divulgación, conseguiremos muchas cosas buenas", asegura.

Aún así, Vidal cree que con los falsos curanderos como José Ramón Llorente -sostiene que el cáncer se cura con vitaminas-, o Josep Pamiès -trata el autismo con lejía-, la justicia no es lo suficientemente dura, sobre todo porque son personas que atentan contra la salud pública y ponen en peligro la vida de otros. EFE