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La Agencia Espacial Europea (ESA) ha adjudicado un contrato de 129,4 millones de euros para el diseño, fabricación y ensayos de Hera, la primera misión de defensa planetaria para probar la posibilidad de desviar la trayectoria de asteroides peligrosos.

En esta misión, que fue aprobada el año pasado durante el congreso ministerial de la ESA celebrado en Sevilla, participan 17 estados miembros de la agencia, entre ellos España.

El contrato fue firmado por el director de Tecnología, Ingeniería y Calidad de la ESA, Franco Ongaro, y Marco Fuchs, responsable de aeroespacial alemana OHB, contratista principal del consorcio de Hera.

España desarrollará el avanzado sistema de guiado, navegación y control de Hera, así como el sistema de comunicaciones del espacio profundo y el gravímetro de Juventas, uno de los dos Cubesat (satélite en miniatura), que volará a bordo de Hera.

Hera, la diosa del matrimonio

Hera, bautizada así por la diosa griega del matrimonio, será la contribución europea al programa de Evaluación de Impacto y Desviación de Asteroides (AIDA), en el que también participa la NASA con la misión DART, y será el primer experimento de validación de defensa planetaria a escala completa.

El objetivo es llegar a un sistema binario de asteroides, formado por Didymos -de 780 metros de diámetro- al que orbita uno menor llamado Dimorphos -de 160 metros, un tamaño similar a la gran pirámide de Giza en Egipto-.

Este sistema de asteroides es prototípico de los miles que suponen un riesgo de impacto para nuestro planeta, puesto que hasta el más pequeño de ellos sería lo bastante grande como para destruir una ciudad.

Hera se está diseñado de "una manera novedosa" porque combina objetivos de defensa de la Tierra con otros científicos y con experimentos tecnológicos para misiones futuras, explica a Efe el ingeniero de sistemas de guiado, navegación y control de la ESA, Jesús Gil.

Por eso, desde el primer momento hay una colaboración muy estrecha entre científicos e ingenieros para diseñar todos los aspectos de la misión, según agrega.

Septiembre de 2022, el inicio

La misión comenzará con DART (Prueba de Redireccionamiento de Doble Asteroide), que en septiembre de 2022 chocará contra Dimorphos a una velocidad de 6,6 kilómetros por segundo, lo que hará que cambie la duración de su órbita alrededor del cuerpo principal, convirtiéndose en el primer objeto del Sistema Solar cuya órbita haya desviado de forma medible un esfuerzo humano.

El turno de la sonda Hera llegará en diciembre de 2026 (despegará dos años antes) cuando llegue hasta el sistema binario de asteroides y pueda medir de cerca la masa de Dimophos y la órbita desviada, así como investigar el lugar del impacto de DART.

La misión de la ESA mejorará la comprensión de este experimento espacial y sus datos permitirán evaluar de la forma más completa posible la efectividad de la técnica de desviación, para poder volver a utilizarla si un asteroide se acercase a la Tierra.

Gil destaca que el sistema de guiado, navegación y control (GNC) de Hera, bajo la responsabilidad de España, es "quizá el más ambicioso de las misiones interplanetarias de la ESA" y es "crítico para conseguir los objetivos de la misión".

Al principio, Hera ejecutará de forma autónoma el plan de vuelo que definen los controladores humanos en Tierra pero a medida que se vayan validando las funciones y equipos, la nave volará cada vez más cerca de la superficie del asteroide y su capacidad de decisión aumentará.

Así, podrá calcular de forma autónoma las maniobras a hacer, el riesgo de colisión e incluso ejecutar una maniobra para impedirlo, explica Gil.

Una sonda pequeña

Hera será una sonda pequeña, del tamaño de un escritorio, pero estará cargada de tecnologías novedosas. Además, desplegará los primeros CubeSats de Europa (satélites en miniatura construidos a partir de cajas de 10 cm) en el espacio profundo para la inspección de asteroides en primer plano.

Hera será la primera misión en operar simultáneamente varias naves en vuelo alrededor de un cuerpo celeste no planetario, gracias a los cubesats que volarán -indica Gil- en formación con la sonda para maximizar la ciencia producida.

El CubeSat Juventas realizará el primer estudio por radar del interior de un asteroide para demostrar la tecnología de enlace intersatelital en el espacio profundo y acumular experiencia en operaciones en gravedad ultrabaja.