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Científicos, oncólogos y asociaciones han reiterado hoy la relevancia de potenciar la investigación contra el cáncer para aumentar las tasas de supervivencia a la enfermedad y de contar con fuentes de financiación estables para combatir este reto.

Pero hoy ha sido una paciente la que ha puesto de relieve el papel que desempeña la ciencia en la sociedad: "la investigación es vida; la investigación es nuestra esperanza". La ha pronunciado María Luisa Villafranca, paciente de cáncer de mama y presidenta de la Asociación Rosae.

Los testimonios y las reivindicaciones (más recursos; menos burocracia y una mayor capacidad para retener y atraer talento) se han sucedido durante los diferentes actos convocados para celebrar el Día Mundial de la Investigación contra el Cáncer, que han reunido en diferentes lugares a algunos de los investigadores más prestigiosos, punteros e involucrados en la investigación contra esa enfermedad

Todo virtual. Una circunstancia aprovechada también por los científicos para alertar sobre cómo la crisis sanitaria, económica y social provocada por el coronavirus está repercutiendo muy negativamente sobre la investigación del cáncer y ha frenado los avances que se estaban logrando.

O para alertar de que la lucha contra el cáncer era un reto global antes de que llegara la pandemia y lo seguirá siendo cuando la comunidad internacional haya conseguido, gracias a la ciencia, frenar el avance del virus responsable de la Covid-19.

Mejora de la tasa de supervivencia

Ha sido la investigación, según han puesto hoy de manifiesto los científicos, la que ha permitido que la tasa de supervivencia al cáncer haya pasado (después de cinco años del diagnóstico) del 30 al 55 por ciento en los últimos treinta años.

Y será la ciencia la que propiciará que esa tasa de supervivencia al cáncer se eleve hasta el 70 por ciento en el año 2030, un objetivo de la comunidad científica internacional.

"Frenar la ciencia es frenar el bienestar", ha advertido la directora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), María Blasco, y ha alertado de que un frenazo de la investigación hará que "se esfumen" las esperanzas de hacer del cáncer una enfermedad más curable.

A su juicio, la actual crisis causada por el coronavirus ha dado "con toda crudeza" una lección sobre la fragilidad humana, y ha incidido en que después de esta amenaza llegarán otras y ha situado el cáncer como uno de los "retos globales".

Edición genética

En el acto organizado por el CNIO, conducido por la periodista Cristina Villanueva, ha intervenido con una "ponencia magistral" Francis Mojica, profesor del Departamento de Fisiología, Genética y Microbiología de la Universidad de Alicante y padre de la herramienta de edición genética "CRISPR", considerada ya como uno de los principales avances de las últimas décadas en el campo de la microbiología y la medicina.

Mojica ha repasado los principales avances que se han conseguido durante los últimos años gracias a esta herramienta y la utilidad que ha demostrado en la agricultura, la ganadería y en numerosos ámbitos de la medicina, entre ellos la lucha contra el cáncer.

El microbiólogo se ha referido a las puertas que esta herramienta de edición genética abre para diseñar nuevas terapias, para descubrir nuevos fármacos o para mejorar la prevención y el diagnóstico de la enfermedad.

Mientras en el CNIO debatían sobre los principales retos de la investigación del cáncer y la necesaria implicación de toda la sociedad para afrontarlos, en la sede de la Asociación Española Contra el Cáncer numerosos científicos y oncólogos detallaban las consecuencias que el frenazo de la investigación puede tener para los pacientes.

Recortes en la ciencia

Allí, Mariano Barbacid y Josep Tabernero, dos de los principales investigadores contra el cáncer de España, han advertido de la "preocupante" situación de la ciencia que, tras sufrir unos recortes "bestiales" en los últimos años, sigue arrastrando los mismos problemas: falta de recursos, burocracia e incapacidad para retener el talento.

"Teníamos la esperanza de que la creación del Ministerio de Ciencia sirviera para revertir la situación pero la verdad es que no ha pasado absolutamente nada", ha dicho Barbacid.

Por su parte, Tabernero ha recordado que hace unos años, el objetivo de financiación para la ciencia era llegar al 2 por ciento del Producto Interior Bruto en 2020, pero "ya estamos en ese año y todavía destinamos a la ciencia el 1,2 % del PIB, una cifra lejos del 2% fijado y mucho más lejos aún del 3% de media de Europa".

La directora de la Fundación Científica de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), Isabel Orbe, ha recordado que en la última década España ha invertido unos 1.500 millones de euros en investigación contra el cáncer, una cifra que "habría que duplicar" para estar a la altura del plan europeo contra el cáncer y alcanzar el objetivo de una supervivencia del 70 por ciento.