EFEMario García SánchezMadrid

"No podemos echarle la culpa a la tecnología, somos los humanos los que tenemos que establecer las prioridades", por lo que es necesario "hacer una profunda reflexión" sobre sus usos, afirma la periodista Marta García Aller, quien señala: "hay muchas cosas que la tecnología quiere y no puede controlar".

García Aller acaba de publicar "Lo imprevisible" (Planeta), un libro que refleja cómo el factor imprevisible es ya la clave del presente y no del futuro, explica a Efe la propia autora.

Estaba previsto que este llegase a las librerías el pasado marzo, pero la crisis sanitaria causada por la covid-19 obligó a dejarlo semanas "confinado" y a retrasar su publicación hasta ahora.

Su autora incluyó entonces un capítulo dedicado a la pandemia y, según relata, el confinamiento viene a dar la razón a la tesis principal de "Lo imprevisible", ya que "hay muchas cosas que la tecnología quiere y no puede controlar"; y "nuestra vida, al igual que la de los libros, está llena de avatares imprevisibles".

Para García Aller, profesora de Ciencias Humanas y Tecnología en el IE Business School, "puede existir una tecnología increíble", pero si no se invierte en ciencia, sanidad y educación "de poco sirve".

¿Aplicaciones de geolocalización contra la pandemia?

Uno de los temas que trata la obra es la reciente creación de aplicaciones de geolocalización contra los efectos de la pandemia, que deben combinar la transparencia de la tecnología y la confianza en las instituciones si quieren ser eficaces, además de la voluntariedad, recuerda.

Sin embargo, ambos elementos -opina- están "muy debilitados en Europa"; en los países donde mejor ha funcionado esta tecnología es en aquellos donde mejor se ha explicado, por eso es importante que la ciudadanía la perciba no solo como un mecanismo de control, sino también de ayuda -por ejemplo, sirven para recibir un aviso cuando alguien con covid-19 ha podido ponerte en riesgo, o a tu familia-.

"Hay que reflexionar si no estamos siendo un poco hipócritas al desconfiar tanto de una cosa que está pensada para proteger nuestra salud", recalca García Aller, quien recuerda el uso indiscriminado que, en cambio, se hacen de otras aplicaciones que comercian con nuestros datos.

Robots en espacios públicos: seguridad vs. privacidad

Durante el confinamiento, la tecnología también ha servido para crear robots y máquinas de todo tipo con el objetivo de mantener las medidas de seguridad en calles y aeropuertos, como los drones que se han utilizado en Marbella y Madrid, repasa la escritora.En algunos locales de países europeos están controlando la entrada de personas con fiebre; sin embargo, hay dudas en la legislación sobre a quién pertenecen estos datos, menciona.En esta línea, la periodista apuesta por "poner toda la innovación al servicio de la salud", aunque subraya el factor voluntario y anónimo de estas tecnologías.

La realidad, también imprevisible a simple vista

Otra de las cuestiones que García Aller trata en su libro es cómo la realidad se puede convertir imprevisible a simple vista, en "un momento en el que la tecnología nos hace dudar hasta de lo que vemos con nuestros propios ojos".

Por eso, hace referencia a las "deepfakes", es decir, "videos falsos pero suficientemente sofisticados como para que estemos viendo a un presidente declarar una guerra y nos parezca real aunque sea mentira".

"En 'Lo imprevisible' dedico un capítulo entero a la verdad porque creo que es una de esas cuestiones que va a seguir siendo imprevisible, y cada vez es más compleja de dilucidar", reconoce esta periodista, para quien el riesgo geopolítico que plantean las mentiras es "enorme".

Por eso, apela a la responsabilidad de las redes sociales y de las plataformas, "respetando siempre la libertad de expresión y la seguridad". EFEfuturo