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La peste justiniana, que se considera la primera pandemia de esta enfermedad y que afectó el mundo mediterráneo entre 541 y 750, pudo no ser tan devastadora como se creía hasta ahora, según un estudio publicado en la revista PNAS.

Un equipo estudió el efecto de aquella peste, analizando diversas bases de datos, y no encontró "los efectos concretos que podrían atribuirse de forma concluyente a una pandemia", según un comunicado del Centro Nacional de Síntesis Socioambiental (Sesync) de la Universidad de Maryland (EE.UU).

"Si esta plaga fue un momento clave en la historia de la Humanidad, que mató entre un tercio y la mitad de la población del mundo mediterráneo en pocos años, como a menudo se afirma, deberíamos tener pruebas, pero nuestro estudio de los datos no encontró ninguna", dice el autor principal Lee Mordechai, del Sesync en un comunicado.

Los efectos de aquella peste, que comenzó durante el mandato del emperador Justiniano, "han podido ser exagerados", según los expertos.

Papiros, monedas, polen y genomas

Para llegar a esa conclusión examinaron gran cantidad de pruebas interdisciplinarias, desde fuentes escritas contemporáneas a inscripciones, acuñación de monedas, documentos en papiro, muestras de polen, genomas de plagas y arqueología mortuoria.

Los investigadores se centraron en el periodo de la Antigüedad Tardía (300-800), que incluye grandes hechos históricos como la caída de imperio romano de Occidente, que en ocasiones se atribuyeron a la influencia de aquella peste, agrega la nota.

Este trabajo, "reescribe la historia de la Antigüedad Tardía desde una perspectiva ambiental que no asume que la peste fuera la responsable de cambiar el mundo", señala una de las coautoras Merle Eisenberg.

El equipo descubrió que textos anteriores se centraron "en los relatos escritos más evocadores, aplicándolos a otros lugares del mundo mediterráneo e ignorando cientos de textos contemporáneos que no mencionan la peste".

Los firmantes del estudio no encuentran "ninguna razón para argumentar que la peste mató a decenas de millones de personas, como muchos han afirmado", según el coautor Timothy Newfield, de la Iniciativa de investigación sobre Cambio Climático e Historia de la Universidad de Princeton (EE.UU).

El estudio señala, entre otros datos, que durante las grandes epidemias las tradiciones funerarias cambian, pero en este caso siguieron "las tendencias que habían comenzado siglos antes". EFE