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La recuperación plena de un ecosistema degradado puede durar varios siglos, según ha comprobado un equipo de científicos tras evaluar un bosque templado en el norte de Navarra que sigue recuperándose desde hace 140 años tras varios siglos de actividad minera.

Investigadores del Centro Vasco para el Cambio Climático y de la Universidad del País Vasco han comprobado así que los bosques templados que llevan más de cien años conservándose tras varios siglos de actividad humana todavía no se han recuperado en su totalidad, un periodo muy superior al estimado hasta ahora.

El estudio, cuyas conclusiones se publican en la revista científica "Ecosistemas", revela que a simple vista un bosque con muchos árboles y otras plantas puede parecer ya recuperado, pero esos árboles, hongos y otras especies presentes deben interactuar entre sí, "y eso puede requerir incluso siglos", según los autores del estudio.

Un bosque de hayas al norte de Navarra ha sido el laboratorio natural para esta investigación, que se ha centrado en evaluar tanto la riqueza como la composición de los hongos, especies que se encuentran en las raíces de las hayas y que han demostrado efectos positivos en el crecimiento y la supervivencia de estos árboles a través de sus interacciones.

Un estudio "poco común"

Los investigadores han comprobado que tras un siglo de recuperación tras cesar la actividad minera la riqueza de los hongos se ha restablecido pero no pasa lo mismo con su composición, ya que la identidad de las especies de hongos detectadas en las hayas de dentro de la mina es distinta a las de hayas de referencia en zonas que no han sido perturbadas por la actividad minera.La autora principal, Asun Rodríguez, ha subrayado, según informa una nota de prensa, que se trata de un estudio "poco común"  ya que la investigación ha sido realizado en la finca de Artikutza, un lugar en el que no se han producido impactos humanos (ni explotación forestal ni ganadera) desde hace más de 100 años, lo que ha favorecido el desarrollo de un hayedo en buen estado de conservación en una zona que se vio afectada por la extracción de hierro a cielo abierto.

Según explica Asun Rodríguez, las medidas de compensación tras un impacto humano, como la construcción de carreteras o urbanizaciones,  “deberían ser más exigentes que las actuales” porque la recuperación plena de los ecosistemas puede requerir siglos y no pocas décadas “como se asume comúnmente”. EFE