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Tras seis años de crecimiento sostenido, en 2019, las empresas biotech, las que tienen la biotecnología como actividad principal, han alcanzado su récord y han invertido en I+D un 22 % más que el año anterior, una inversión que, en la última década, casi han duplicado desde los 344 millones en 2009 a los 671 de 2019.

Estos datos sitúan a la biotecnología en el primer puesto en inversión en I+D, tras los servicios y el sector educativo, ha avanzado hoy el director general de la Asociación Española de Bioempresas (Asebio) Ion Arocena, en la presentación del informe anual 2020, en el que han intervenido también la presidenta de Asebio, Ana de Polanco, y el ministro de Ciencia e Innovación, Pedro Duque, entre otros.

Y es que, aunque la pandemia ha supuesto un revés económico para la economía, para el sector biotecnológico español ha sido una oportunidad y, según Arocena, el año ha sido "un éxito" tanto en financiación captada (150 millones de euros), como en número de operaciones (42) y en participación de inversores internacionales (tres cuartas partes de las operaciones levantadas).

"Solo 9 meses después de que la Organización Mundial de la Salud declarara la pandemia tuvimos acceso a la primera vacuna en España" y fue gracias a la biotecnología y a "un esfuerzo titánico" y "una colaboración inédita" entre los agentes del sistema de I+D+i, la iniciativa pública y privada, nacional e internacional, según De Polanco.

A día de hoy, hay siete vacunas aprobadas y más de 200 en desarrollo gracias a la biotecnología, un sector que ha demostrado su capacidad para proteger la vida y contribuir a la recuperación social y económica del país, ha añadido.

El ministro ha reconocido que la pandemia ha sido una "oportunidad" para ver el poder de la biotecnlogía que ha sido "uno de los motores económicos del país" en los últimos meses.

Para el futuro, la I+D no solo cuenta con un "importante apoyo social" sino también con el "apoyo tangible de los presupuestos generales del Estado y los fondos de recuperación de la UE" que darán paso a "un tiempo lleno de oportunidades que, estoy seguro, juntos vamos a saber aprovechar", ha asegurado el ministro.

Para el virólogo e investigador del CSIC, Mariano Esteban, "la pandemia nos ha puesto a todos en su sitio y nos ha enseñado que la colaboración público-privada es absolutamente esencial y que nos necesitamos unos a otros" para investigar y producir y trasladar ese conocimiento.

Según el informe de Asebio, en 2019, las empresas del sector de la biotecnología invirtieron 940 millones en I+D (el 6% de la inversión nacional), y el 71% de esa financiación salió de las biotech.

En España hay 3.585 empresas dedicadas a actividades biotecnológicas, 600 más que en 2018, de las cuales, 790 fueron biotech dedicadas a la salud (47%) y la alimentación (43%), que en su mayoría están en Cataluña, Madrid, Andalucía y País Vasco (solo Cataluña, agrupa el 54%).

Pese a su tamaño (la mitad son micropymes con menos de diez empleados, y la otra mitad pyme), la productividad media de las biotech supera los 400.000 euros por ocupado frente a los 121.000 de media nacional, y su salario medio es más del doble de la media nacional.

Este sector atrae a jóvenes estudiantes: el número de matriculados en estudios universitarios en biotecnología en el último periodo supera los 7.200 alumnos, el 60 % mujeres.

La presencia de mujeres en actividades de I+D en las biotech llegó al 55% y al 24,4% en los puestos de dirección, una proporción que pese a ser baja está muy por encima de la media del 2,9% de las empresas IBEX-35.

Las biotech generaron más de 10.100 millones de euros (0,8% del PIB nacional), una facturación de 12.000 millones de euros (equivalente al 1% del PIB), generaron 117.700 empleos y aportaron más de 4.000 millones de euros a la recaudación fiscal.

Además, esta industria tiene un impacto directo sobre el planeta y está presente en once de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, concluye el informe.