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Las mujeres se sienten en general perjudicadas e infravaloradas en sus carreras investigadoras y perciben además que no son tratadas de manera igualitaria en sus departamentos que sus compañeros de trabajo, que ven esa realidad de una manera muy distinta.

No hay diferencia además en los tramos de edad, y esas sensaciones son similares cuando se pregunta a las científicas más jóvenes o a las investigadoras sénior, y tampoco hay diferencias notables entre centros de investigación o universidades públicas y privadas.

Además, un 22 por ciento de las mujeres confiesa que les han desanimado a la hora de pedir un ascenso, un porcentaje que prácticamente duplica al de hombres.

Los datos se ponen de relieve en una encuesta sobre igualdad de género en el ámbito de la investigación que ha sido realizada por la Sociedad de Científicos Españoles en el Reino Unido (CERU) en colaboración con la Fundación COTEC para la innovación, cuyos resultados se han dado hoy a conocer en Madrid.

El estudio, inspirado en uno similar que se hizo con anterioridad en el Reino Unido, revela que la percepción de esa desigualdad en los centros de investigación solo es compartida por el 10 por ciento de los investigadores hombres.

La maternidad, el indicador más claro

Como en otros ámbitos, la maternidad es uno de los indicadores más claros de la desigualdad, según el informe, que pone de manifiesto que el 60 por ciento de las mujeres cree que una baja por maternidad perjudica su carrera, un porcentaje que duplica al de los hombres que sienten que una baja por paternidad daña su carrera.

María Jiménez, coordinadora del grupo Mujer y Ciencia de la sociedad CERU, ha subrayado que los datos del estudio son "llamativos y muy preocupantes" y ponen de relieve la "brecha de género" que existe en el mundo de la ciencia y la investigación a partir de evidencias objetivas.

La encuesta -que fue contestada por 1.300 investigadores de 63 centros españoles- pone de manifiesto que los hombres perciben también las diferencias en porcentajes muy significativos, pero que son ellas sobre todo las que sufren esos desequilibrios.

La investigadora María Jiménez se ha referido al dato de que el 78 de las plazas de catedrático en España están ocupadas por hombres y la mayoría de los puestos de responsabilidad en centros de investigación son también desempeñados por estos.

Las diferencias en materia de igualdad de género se evidencian sobre todo en los asuntos relacionados con la conciliación, y es cuando surgen los desequilibrios más importantes entre ellos y ellas.

Más requisitos para el mismo puesto

Así, el 60 por ciento de las mujeres cree que la baja por maternidad tiene efectos negativos en su carrera investigadora, frente a un 33 por ciento de hombres que sienten que su baja les ha perjudicado, cifras que concuerdan con el hecho de que el número de investigadoras que ha disfrutado alguna vez de este tipo de permisos es prácticamente el doble que el de hombres.

La inmensa mayoría de los hombres (casi el 80 por ciento) se siente tratado de forma igualitaria en su centro de trabajo, una igualdad que solo perciben el 55 por ciento de las mujeres, según el informe que se ha presentado hoy en la sede de la Fundación COTEC.

Los datos revelan que el 70 por ciento de las mujeres cree que las investigadoras no ocupan suficientes puestos de liderazgo en España, aunque son también mayoría (un 53 por ciento) los investigadores hombres que comparten esa sensación.

En la rueda de prensa han intervenido también las investigadoras españolas Patricia Forcén y Judit García, coautoras del estudio, y se han referido a las barreras, muchas veces invisibles, y a las diferentes dificultades que encuentran los hombres y las mujeres ante los mismos retos.

El informe fue contestado por 1.300 investigadores (el 64 por ciento mujeres) que representan, han explicado, a todas las etapas de la carrera investigadora, desde jóvenes estudiantes hasta científicos sénior que lideran grupos, y representativos de todas las áreas de investigación.

A la hora de solicitar nuevos trabajos, ellas perciben que tienen que cumplir más requisitos que ellos para ser contratadas para un mismo puesto, y ya trabajando, ellos suelen sentirse más predispuestos y animados a pedir un ascenso que ellas.

Los resultados del estudio evidencian que hombres y mujeres tienen una comprensión muy diferente de la brecha de género en el ámbito científico, según las autoras, que han dejado sobre la mesa una pregunta: ¿cómo se puede cambiar esta situación si quienes ocupan los puestos de responsabilidad, que son normalmente hombres, no lo perciben?.