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Un equipo internacional de investigadores ha evidenciado las grandes pérdidas de carbono orgánico del suelo provocadas por la descomposición de los microorganismos impulsada por el calentamiento global, algo que, a su vez, puede acelerar el cambio climático.

El trabajo, liderado por investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y publicado en la revista "Nature Reviews Earth & Environment", advierte de que las regiones árticas y subárticas son las que almacenan más carbono en el suelo.

Sin embargo, estas zonas se están calentando el doble de rápido que la media mundial, lo que podría provocar elevadas pérdidas netas de carbono del suelo a nivel global.

Los microorganismos del suelo descomponen la materia orgánica y liberan CO2 a la atmósfera a través de la respiración heterótrofa pero, debido al calentamiento global, la actividad de estos microorganismos ha aumentado y liberan más carbono del suelo, lo que contribuye a aumentar la concentración de CO2 atmosférico.

Para hacer el estudio, los autores han analizado diferentes bases de datos climáticos y la densidad de carbono del suelo a escala global.

Aunque no hay consenso sobre la magnitud de la pérdida de carbono del suelo con el calentamiento antropogénico, "hay dos evidencias fuertes que sugieren pérdidas importantes a nivel global: el aumento de la respiración del suelo con la subida de la temperatura y la acumulación de carbono del suelo en regiones frías", explica Pablo García-Palacios, del Instituto de Ciencias Agrarias (ICA-CSIC).

"Hasta el momento, el tamaño de la reserva de carbono se equilibraba anualmente entre las pérdidas de carbono por la respiración del suelo y las ganancias como consecuencia de la fijación de carbono por parte de las plantas. Sin embargo, el calentamiento antropogénico está perturbando dicho equilibrio", añade.

Se estima que las actividades humanas han causado un calentamiento global de cerca de 1,0 °C respecto a los niveles preindustriales.

El Acuerdo de París, rubricado por 195 estados, marcó como objetivo evitar que el incremento de la temperatura media global del planeta supere los 2 °C, y promueve esfuerzos adicionales para que no sobrepase los 1,5 °C.

"Si tenemos en cuenta que las bajas temperaturas son las principales responsables de la acumulación de carbono en el suelo, parece muy probable que el calentamiento antropogénico en las latitudes más altas provoque grandes pérdidas netas a nivel global", advierte.

Las autoridades deberían tener en cuenta esta realidad y comprometerse a realizar reducciones de las emisiones de gases de efecto invernadero más ambiciosas para no superar los 1,5 °C en 2100, concluye García-Palacios.

En el trabajo, que propone seguir estudiando las interacciones comunidad microbiana-temperatura para mejorar las estimaciones del cambio climático, han participado, además, investigadores de la Universidad Rey Juan Carlos y la Universidad de Alicante.