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Las praderas submarinas han comenzado a mostrar signos de recuperación en Europa, según ha comprobado un equipo internacional de científicos, que han alertado de que durante los últimos 150 años ya se habían perdido un tercio de estos ecosistemas en las costas del continente.

El estudio, en el que han participado investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, atribuye esa recuperación a las acciones de gestión para mejorar la calidad del agua que han impulsado las administraciones locales, nacionales y europeas.

Los resultados de la investigación aparecen publicados en la revista "Nature Communications", y aunque destaca las señales positivas resalta también que una tercera parte de estos ecosistemas ha desaparecido debido al deterioro de la calidad del agua, a una enfermedad que afectó a la especie "Zostera marina" y al desarrollo costero.

Los científicos han empleado para su investigación registros históricos desde el año 1869, que incluían series temporales sobre extensión y densidad de las praderas submarinas en 737 puntos a lo largo de la costa de 25 países europeos, ha informado hoy el CSIC.

Ecosistemas imprescindibles para especies muy amenazadas

Estos ecosistemas consisten en plantas con flores (no son algas) que ocupan extensas áreas en las zonas costeras, y además de ser esenciales para mantener las pesquerías, juegan un importante papel en el secuestro del carbono procedente de la atmósfera, aportan protección a la costa y en ellas habitan especies muy amenazadas como los caballitos de mar.

“Nuestro estudio muestra que Europa ha perdido en los últimos 150 años un tercio de las praderas submarinas, lo que significa que ya no disponemos de los beneficios que aportaban”, ha explicado la investigadora Carmen B. de Santos, del Centro de Ciencias del Mar (Portugal).

Según Rui Santos, investigador del mismo centro, los resultados “son muy alentadores, al contrario que la tendencia global", y ha recordado que en Europa las tasas de pérdida empezaron a ralentizarse a finales del siglo XX.

La desaceleración de la pérdida de estas praderas comenzó después de que se adoptaran políticas de gestión para reducir la contaminación del mar por exceso de nutrientes, se incrementaron las áreas marinas protegidas y se adoptaron medidas para mejorar la salud de las aguas costeras a nivel local, nacional e internacional, según la investigadora del CSIC Teresa Alcoverro, del Centro de Estudios Avanzados de Blanes (Gerona).

La investigación, ha subrayado el CSIC, ha contado con la financiación de programas de seguimiento del estado de las praderas europeas con fondos locales, autonómicos, nacionales y europeos. EFE