EFECarmen Rodríguez Madrid

Una pandemia es un problema de la Humanidad y ante ella hace falta "una visión global, del bien común", considera el microbiólogo de la Universidad de Navarra Ignacio López-Goñi, a quien -asegura- le da más miedo la gestión política que el propio coronavirus.

Activo divulgador científico, López-Goñi acaba de publicar "Preparados para la próxima pandemia" (Destino), un breve ensayo en el que reflexiona sobre cómo abordar la actual crisis. Su receta, como señala a Efe, es ciencia y cooperación.

Pregunta: "Preparados para la próxima pandemia". Pero si aún no hemos superado esta.

Respuesta: El título es provocativo, pero en el fondo es un toque de atención. Cuando lees el libro hay una idea que fluye en él: la ciencia, el conocimiento y la cooperación son fundamentales para luchar contra una pandemia.

Estábamos avisados porque la ciencia lo venía diciendo, hemos tenido en las últimas décadas alertas con el sida, el ébola, el zika, otros coronavirus y puede volver a pasar. Hay que prepararse porque algo tan minúsculo como un virus ha puesto patas arriba el planeta.

P: ¿Hemos aprendido algo de la primera a la segunda ola?

R: Controlar la pandemia es muy difícil, por eso son pandemias. Evitar la segunda ola, que no exclusiva de nuestro país, probablemente no la puedes evitar, pero sí quizás controlar mejor los efectos que pueda tener. Hicimos una desescalada muy rápida, con el mensaje de "salgan ustedes a la calle porque hemos vencido al virus", y no era verdad.

En aquel momento, probablemente habría que haber apuntalado el sistema sanitario, poniendo el foco en la atención primaria y montando un sistema de rastreo eficaz y numeroso. En estos casos es mejor sobreactuar que quedarte corto.

Pero pasamos de un estado de alarma superestricto a, prácticamente, un sálvese quien pueda y, ahora, desde mi punto de vista, hay una descoordinación manifiesta, porque el virus no sabe si la competencia es autonómica o estatal, no tiene fronteras. Un Estado descentralizado no quiere decir descoordinado.

"A posteriori" es más fácil decir qué habría que haber hecho, pero habría hecho falta un asesoramiento científico transparente que aglutinara a los mejores, independientemente de su ideología, que diga: la situación es esta y esto es lo que se sugiere, porque al final es el político el que decide y el que se responsabiliza.

Pero aquí hemos llegado a una situación en la que tú te adhieres a una medida u otra dependiendo del color político del que lo diga y así no se combate una pandemia.

P: Uno de los capítulos del libro está dedicado a cómo debería ser un líder, con una visón global y no cortoplacista o de rédito político. ¿En España harían falta acuerdos más amplios?

R: Absolutamente. No es por ser pesimista, pero esto puede durar y, sobre todo, el desequilibrio y el desastre económico que ya ha dejado y que va a dejar, probablemente sea la peor situación en los últimos ochenta años.

Que ante una situación así sean incapaces de hacer un gran pacto político, al menos en sanidad y economía, realmente es sorprendente. En el fondo, a muchos la pandemia les importa un bledo, así de dramático es, por eso digo que me da mucho más miedo el confrontamiento político y la gestión política que el propio virus, porque el virus poco a poco irá pasando.

P: ¿Existe el riego de un segundo confinamiento?

R: Lo que se está haciendo es evitar ese confinamiento más estricto con estos confinamientos perimetrales. El miedo que me da es que, con esa idea de salvemos las navidades, ocurra como en verano, que empiece a bajar un poquito el número de infectados, abramos la mano y de pronto, en enero o febrero, tengamos otro pico.

P: En las últimas semanas asistimos a constantes anuncios de eficacia de vacunas. ¿Si se crean muchas expectativas, se podría generar escepticismo?

R: Sí, existe ese temor. Podemos tener una crisis de confianza en las vacunas en general por un problema de comunicación, porque se está comunicando mal.
Si la impresión que das es que es una batalla bursátil a ver quién tiene la vacuna mejor y cuanto antes para ganar muchísimo dinero, eso crea mucha desconfianza.

Una vacuna con el 90 % de eficacia es una pasada, no se esperaba que las primeras tuviesen esa eficacia, pero lo que la gente tiene que saber es que, quien autoriza las vacunas son las agencias reguladoras, el foco no hay que ponerlo en lo que dice la empresa en un comunicado de prensa.

Hay que saber comunicarlos y explicar los datos en su contexto. Entiendo que es muy difícil combinar todo eso, pero nos jugamos la confianza de la gente en las vacunas y nos puede salir el tiro por la culata.

P: La ciencia es uno de los pilares para hacer frente a una pandemia, pero usted escribe que en España agoniza.

R: En España la ciencia la tenemos estrangulada y además, se dice que se han invertido no sé cuantos millones, pero no es solo la inversión o lo que pongas en los presupuestos. Muchas veces ni siquiera se gasta ese dinero porque no hay capacidad, porque los investigadores se han ido, porque no tienes gente o la tienes con contratos precarios.

Una de las consecuencias de esta pandemia que me haría ilusión, pero no sé que pasará, es que la sociedad se dé cuenta de la importancia de la ciencia y del conocimiento porque al final es algo que tienes que exigir a los políticos.

P: A una pandemia se le hace frente con ciencia y cooperación, ¿existe esa cooperación a nivel europeo o global?

R: Es un poco decepcionante en Europa la lentitud con la que se ha actuado y se sigue actuando y también otros países, no nos damos cuenta de que esto es un problema de la Humanidad. Esa falta de visión global, del bien común, es un problema.

P: En su libro defiende que para enfrentarse a una pandemia es fundamental la estrategia "One Health" (Una salud), en la que salud humana y la sanidad animal son interdependientes y están vinculadas a los ecosistemas.

R: Una de las cosas que me ha sorprendido es que a los veterinarios, que lleva años luchando contra los coronavirus, prácticamente no los has visto en primera línea, no porque no quisieran sino porque, probablemente, ni se les ha dejado.

Se ha pensado que esto es un problema del ser humano, pero los coronavirus son virus de animales que tienen la capacidad de saltar de unas especies a otras.

Nosotros somos uno más en todo ese ecosistema y tenemos que darnos cuenta de que la única estrategia para controlar ese tipo de problemas es unir la salud humana con la animal y la del planeta. EFEfuturo