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Paz, el satélite español de observación de la Tierra, ha empezado a enviar los parámetros y medidas atmosféricas a la Organización Mundial de Meteorología (OMM), la agencia de Naciones Unidas que distribuirá estos datos a los servicios de meteorología de todo el mundo.

El satélite, que fue lanzado en febrero de 2018 desde la base californiana de Vandenberg, ha sido diseñado por investigadores del Instituto de Ciencias del Espacio de Barcelona del CSIC y del Instituto de Estudios Espaciales de Cataluña (ICE).

La tecnología de Paz permite recabar información bien distribuida de la estructura vertical de la atmósfera, temperatura, presión y humedad, lo que en el contexto actual de cambio climático, servirá para hacer predicciones más exactas de los fenómenos extremos que cada vez ocurren más a menudo.

Desde hace diez días, Paz recoge ya datos de manera continua y automatizada, las procesa, controla y distribuye a los centros de predicción de todo el planeta, que los integran en sus modelos, informa el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en un comunicado.

Las medidas recabadas por Paz con una técnica denominada radio ocultación se almacenan temporalmente en el ordenador de a bordo hasta que el satélite pasa cerca de la estación receptora de la Administración Nacional Norteamericana de los Océanos y la Atmósfera (NOAA, en sus siglas en inglés), situada en Alaska.

Ejemplo de cooperación internacional

Desde ahí, los datos en bruto se envían a la Corporación Universitaria de Investigación Atmosférica (UCAR, en inglés) donde se procesan, se controlan y se reenvían a la NOAA que las transmite al sistema mundial de comunicación para que los servicios meteorológicos de todo el mundo dispongan de esta información en menos de tres horas desde su captación por el satélite (lo que se denomina 'tiempo casi real').

El proceso es un "excelente ejemplo de colaboración internacional" que, sumado a la infraestructura de la OMM, beneficia a servicios meteorológicos de todo el mundo, destaca la investigadora del IEEC en el ICE y responsable del experimento, Estel Cardellach.

La técnica de radio ocultación GPS, desarrollada entre los años 90 y los 2000, se usa en los modelos del tiempo desde 2006.

Los datos de radio ocultación son una de las observaciones con mayor impacto en la predicción del tiempo: su predicción es más exacta y con menos errores, cuando dichos datos se integran en los modelos.

La técnica permite obtener información bien distribuida, a lo largo y ancho del mundo, de la estructura vertical de la atmósfera, con información de temperatura, presión y humedad atmosférica.

En junio la NOAA lanzó seis satélites con esta tecnología, que cubren los trópicos y las latitudes medias (constelación Cosmic-2) pero canceló el lanzamiento de otros seis satélites que debían cubrir los polos y las latitudes altas.

En su lugar, la NOAA utiliza los datos de Paz, cuyos datos complementan los adquiridos por otros satélites en órbitas polares.

Durante la última fase de preparación del satélite, los datos de Paz se han estado distribuyendo en la red de centros relacionados con la NOAA y, gracias a ello, el servicio de meteorología de la Armada estadounidense ya incorpora los datos del satélite español en sus predicciones del tiempo.

“Los datos de Paz están teniendo un impacto positivo en el análisis y la predicción del tiempo, parecido al de los otros satélites de radio ocultación”, apunta el científico del Laboratorio de Investigación Naval (NRL, en inglés), Benjamin Ruston.

“Este esfuerzo es extremadamente útil para la comunidad de científicos que trabajan con datos de radio ocultación, y un paso importante de cara a la incorporación de datos de Paz en otros modelos de predicción meteorológica”, concluye el científico estadounidense. EFE