Raúl Casado | EFEMadrid

La geografía, y en concreto los mapas, han evolucionado hasta convertirse en una herramienta "inteligente" que ha revolucionado el diseño y gestión de las ciudades, la movilidad o la gestión de los recursos sanitarios, pero que está transformando también la forma de actuar ante catástrofes y crisis humanitarias.

El "mapeo" inteligente ha demostrado su utilidad por ejemplo en Sevilla, digitalizando -tras la estampida que se registró en 2016- toda la información disponible de la zona donde se concentran las procesiones de Semana Santa para calcular con precisión el espacio disponible y conocer con antelación las posibilidades de desalojo.

Trabajo de Cruz Roja

    Ahora, la utilización de esa "geografía inteligente" está permitiendo a Cruz Roja disponer de una información mucho más precisa sobre la evolución del virus del ébola en la República Democrática del Congo y desentrañar cuáles son las pautas de dispersión de esta enfermedad e incluso conocer cómo será su evolución en zonas del país en las que no existen datos oficiales.

La moderna tecnología sobre la que se basan los mapas inteligentes ha permitido desarrollar una herramienta interactiva para dar a conocer los valores artísticos, culturales o paisajísticos que avalan la candidatura de "El Paseo del Prado-El Retiro" (en Madrid) para entrar en la lista de Patrimonio Mundial de la Unesco.

O un "geoportal" para visualizar el impacto que el cambio climático tendrá sobre las temperaturas y las precipitaciones en el País Vasco a finales del siglo y las políticas y los objetivos que se han fijado para tratar de mitigarlo y concienciar a la sociedad sobre la importancia del problema.

Los nuevos sistemas de información geográfica, según han informado a EFE fuentes de la empresa especializada Esri, permiten a los ayuntamientos mejorar la gestión del catastro, el agua o el transporte público, y a los organismos de defensa y emergencias planificar operaciones de seguridad y de evacuación, combatir los incendios forestales o incrementar la eficiencia en la gestión de las catástrofes y crisis humanitarias.

Mapas inteligentes

La organización Cruz Roja ha incorporado por ejemplo una plataforma desarrollada por esa empresa que le permite recopilar y analizar toda la información geográfica de un lugar para prestar ayuda de una forma más rápida y más eficaz, una tecnología que conecta además a los afectados con los voluntarios que trabajan sobre el terreno y con los donantes y que permite hacer balance de daños prácticamente en tiempo real.

El geógrafo español Enrique Viana, especialista en sistemas de información geográfica, ha comprobado durante los últimos meses, como voluntario de la Cruz Roja, cómo los "mapas inteligentes" están contribuyendo a conocer mejor los patrones de comportamiento del virus del ébola en la República del Congo.

Viana, destinado ahora en el Reino Unido, ha utilizado antes la geografía "inteligente" para investigar por ejemplo la relación entre el sistema ferroviario de Barcelona y el crecimiento de la ciudad, o para descubrir el nivel de reincidencia de los delincuentes de esta ciudad en función de la ubicación de su lugar de residencia

El "mapeo" utilizado por Cruz Roja en el Congo ha conseguido ubicar los reservorios más importantes del virus del ébola y analizar a partir de los datos geográficos su posible expansión a través de diferentes "vías" de comunicación, como los ríos o las carreteras.

En declaraciones a EFE, Enrique Viana ha señalado que los sistemas de información geográfica que están empleado están revelando datos y patrones de comportamiento del virus diferentes a los que se conocían hasta ahora.

Esa información ha desvelado ya que la dispersión de la enfermedad no es "por el simple contacto humano; piel con piel", sino que son determinantes algunos factores geográficos característicos de cada lugar.

Objetivo, adelantarse a la crisis

"Hay un comportamiento, algún tipo de actividad, que requiere un contacto más prolongado", ha explicado el geógrafo Enrique Viana, y ha detallado que estas modernas tecnologías han revelado también que la dispersión es mayor en las zonas donde la densidad de población es baja, y sobre todo en las zonas rurales, más cercanas también a los vectores de transmisión de la enfermedad (principalmente murciélagos y gorilas) y con importantes acumulaciones de agua.

"Tenemos que saber cuáles son las zonas donde se concentra la enfermedad y por qué; así podremos saber cómo va a evolucionar e incluso y si se va a convertir en pandemia y adelantarnos a la crisis", ha destacado.

La utilización de los sistemas de información geográfica "inteligente" se han extendido ya a la mayoría de organizaciones humanitarias y organismos implicados en catástrofes y emergencias, según ha señalado a EFE el ingeniero forestal Diego Hidalgo (de la empresa Esri), quien ha subrayado la posibilidad de conocer el tiempo real la necesidad de cada zona y de canalizar la ayuda con mayor eficiencia. EFEfuturo