EFEParís

El astronauta francés Thomas Pesquet, que acaba de empezar su segunda misión de seis meses en la Estación Espacial Internacional (EEI), dice estar en su "segunda casa", donde, igual que en la Tierra, hay que mantener unas reglas básicas de convivencia.

Pesquet, de la Agencia Espacial Europea (ESA), llegó el pasado sábado a ese laboratorio orbital junto con los astronautas estadounidenses de la NASA Shane Kimbrough y Megan McArthur y el japonés de la JAXA Akihiko Hoshide tras un viaje de casi 26 horas "que pasó como si hubieran sido diez minutos", según dijo este viernes en conferencia de prensa.

"Es un verdadero placer estar aquí. Esta es un poco como mi segunda casa. He encontrado a mis amigos y mis costumbres. No hemos perdido el tiempo. Vamos a cien por hora. Nos espera un programa muy cargado. Los seis meses van a pasar muy rápido", señaló.

Pesquet, el primer europeo en volar a bordo de la cápsula Crew Dragon de la compañía aeroespacial estadounidense SpaceX, pasó medio año en el espacio entre noviembre de 2016 y junio de 2017, y en esta ocasión le espera un programa de 232 experimentos, ninguno de ellos ligados directamente a la covid, porque se deciden con mucha antelación.

"Pero tenemos algunos surgidos de mi primera misión sobre superficies antibacterianas y antimicrobianas, que no retienen el virus al contacto (...). Imagina que las pones en un metro, aeropuerto u hospital, frena al momento la propagación de pandemias", recalcó el astronauta, de 43 años.

UN CARGADO PROGRAMA CIENTÍFICO

En su agenda observará el comportamiento a bordo de células madre del cerebro humano, cuyo resultado podría tener aplicaciones prácticas en patologías cerebrales o tratamientos médicos, o el desarrollo de un "blob", un organismo unicelular que le hace pensar "en películas de terror de los años 90 u 80".

"Espero que todo vaya bien", señaló con un humor que le ha hecho ser muy popular en las redes sociales, donde cuelga a menudo imágenes de su día a día.

En la EEI hay en estos momentos once astronautas, seis cabinas y dos baños, lo que hace que a veces haya "un poco de cola".

"Yo suelo ser el que baja el último la ventana a medianoche y el que se levanta más tarde por la mañana, cinco minutos antes de que empiece el día", señaló Pesquet, quien reconoce que hace falta acostumbrarse a la sensación de no apoyarse en una almohada y de no tener una colcha a la hora de dormir.

El lanzamiento, afirmó, fue "increíble": "Hacía cuatro años que no lo experimentaba. Fue un poco más suave que con el Soyuz. Si te gustan las emociones fuertes, no hay nada mejor que un despegue. Fue un gran momento. Estábamos todos con una gran sonrisa".

Pesquet dirigirá la EEI en la última parte de su misión. Será el cuarto astronauta europeo en convertirse en comandante, después del belga Frank de Winne en 2009, el alemán Alexander Gerst en 2018 y el italiano Luca Parmitano en 2019, indicó este martes el organismo espacial, con sede en París.

Las salidas al vacío espacial, como la prevista para instalar nuevos paneles solares, o el cargado programa científico no les impiden dejar un hueco para hacer más agradable la convivencia: este viernes fue el 45 cumpleaños del astronauta estadounidense Victor Glover, y le sorprendieron con globos cuando se levantó.