EFEBarcelona

Una investigación liderada por el Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas (IMIM) ha demostrado que no todo el colesterol denominado 'bueno' (HDL) tiene un efecto protector cardiovascular, como se creía hasta ahora, y que sólo las partículas de HDL que son pequeñas protegen el corazón, mientras que las grandes son perjudiciales.

El trabajo, que publica la revista "Metabolism Clinical and Experimental", demuestra que las partículas grandes de HDL (colesterol ligado a lipoproteínas de alta densidad) se asocian a un incremento del riesgo de infarto de miocardio, mientras que únicamente las partículas pequeñas de HDL se asocian a una disminución de este riesgo.

Según los investigadores, estos resultados abren la puerta a diseñar fármacos que actúen sobre determinados genes, involucrados en permitir el crecimiento de las partículas pequeñas de colesterol HDL.

El HDL, comúnmente conocido como "colesterol bueno", se asocia a un menor riesgo de presentar enfermedades cardiovasculares porque transportan el colesterol depositado en las arterias al hígado para su eliminación, lo contrario que hace el llamado colesterol malo, LDL (colesterol ligado a lipoproteínas de baja densidad), que provoca la acumulación del colesterol en las arterias y aumenta el riesgo cardiovascular.

Así como los fármacos que reducen el colesterol malo reducen el riesgo cardiovascular, los que aumentan el colesterol bueno no han demostrado ser eficaces para reducir el riesgo de presentar enfermedades cardiovasculares, una paradoja que ha cuestionado la relación entre el colesterol bueno y el riesgo cardiovascular.

Por eso, actualmente los investigadores estudian las características de estas partículas de colesterol HDL, como ha hecho el trabajo liderado por el IMIM y que ha concluido que no todo el colesterol bueno es saludable.

En este trabajo también ha participado investigadores del CIBER de Enfermedades Cardiovasculares (CIBERCV), del CIBER de Obesidad y Nutrición (CIBEROBN) y del CIBER de Epidemiología y Salud Pública (CIBERESP), así como del Hospital Clínic-IDIBAPS, del IDIBELL, del Instituto de Investigación del Hospital de Sant Pau y del Hospital Clínico Universitario de Zaragoza.

Los investigadores han analizado características genéticas que determinan el tamaño de las partículas de colesterol bueno, y, posteriormente, han estudiado su relación con el riesgo de presentar un infarto de miocardio.

La conclusión es que aquellas características genéticas asociadas a la generación de partículas grandes de colesterol bueno tenían una relación directa con un mayor riesgo de infarto, mientras que las características genéticas asociadas a partículas pequeñas de colesterol bueno se relacionaban con un menor riesgo de infarto.

"Hay una relación causal positiva entre el tamaño de las partículas del HDL y el riesgo de infarto, por tanto, tenemos que conseguir incrementar los niveles de colesterol bueno en sangre, pero siempre en partículas pequeñas", ha señalado el investigador principal del estudio, Robert Elosua, investigador del Hospital del Mar-IMIM, del CIBERCV y de la Universidad de Vic-Universidad Central de Cataluña (UVic-UCC).

El investigador del IDIBAPS, Álvaro Hernáez, ha explicado que "si tenemos que hacer algo con el HDL, es incrementar el número de partículas pequeñas, que son las que llevan a cabo de forma adecuada la función de eliminar el colesterol, las que realmente lo trasladan al hígado para su eliminación y no permiten que se acumule en las arterias y provoque enfermedades cardiovasculares".

Actualmente no hay fármacos que incrementen los niveles de colesterol bueno y reduzcan el riesgo presentar enfermedades cardiovasculares, pero según Albert Prats, investigador del Grupo de Epidemiología y Genética cardiovascular del Hospital del Mar, "este estudio pone de relieve nuevas y potenciales dianas terapéuticas en el campo de las enfermedades cardiovasculares, como varios genes relacionados con los aspectos cualitativos de las partículas de HDL, que pueden contribuir a la prevención cardiovascular".