EFEElena Camacho Madrid

Los yamnaya, la tribu esteparia que tras conquistar Europa llegó hasta la Península Ibérica y reemplazó el genoma ibérico prehistórico hace unos 5000 años, avanzó después por Asia y el subcontinente indio, una gran área geográfica por la que no solo dejó su huella genética sino también su lengua y su cultura.

La increíble historia de este pueblo nómada procedente de las estepas situadas entre el Mar Caspio y el Mar Negro -actual Rusia- ha sido reconstruida en varios estudios por dos reconocidos genetistas: David Reich, de la Harvard Medical School (EEUU) y Carles Lalueza-Fox, del Instituto de Biología Evolutiva de Barcelona.

En trabajos anteriores en los que analizaron genomas antiguos de la Península Ibérica, ambos científicos desvelaron que hace 4500 años, en la transición entre la Edad del Cobre y la del Bronce, la cultura yamnaya reemplazó el linaje paterno ibérico por el suyo, que actualmente sigue siendo el más común en la península.

Hoy, Reich y Lalueza-Fox publican en la revista Science un nuevo estudio basado esta vez en el análisis del genoma de 523 genomas antiguos que no habían sido estudiados anteriormente y que vivieron en el Neolítico y la Edad del Bronce (hace entre 5000 y 3000 años) en una enorme área geográfica situada entre Asia y el norte del subcontinente indio.

"El estudio de estos genomas nos ha permitido reconstruir las migraciones de la población de las estepas que hace 5000 años llegaron a Europa y a la Península Ibérica y que después se expandieron hacia el este, llegando hasta la India, lo que conllevó una serie de cambios sociales, políticos y genéticos muy importantes en el continente indio", explica en declaraciones a Efe el paleogentista español.

Un viaje por el este

Los resultados del estudio indican que los nómadas esteparios tuvieron mucho que ver con la desaparición de la civilización del valle del Indo -una de las tres grandes civilizaciones antiguas de la Humanidad junto a Mesopotamia y Egipto-, situada en Afganistán, Pakistán y norte de la India.

Para Lalueza-Fox, las conquistas de los nómadas esteparios tuvieron un "tremendo impacto" en Europa y Asia gracias a las ventajas militares que tenían sobre sus enemigos: "eran nómadas que dominaban los caballos -los habían domesticado- e incluso disparaban desde ellos, lo que les daba una gran ventaja".

Los resultados del análisis genético reflejan que en la India, los nómadas esteparios dejaron una importante huella genética que hoy en día sigue siendo preeminente en los pueblos del norte (por donde iniciaron la invasión) mientras que hay tribus en el sur del subcontinente que no la tienen.

Castas y brahmanes

El estudio también explica el origen del componente europeo genético que se descubrió hace años en los brahmanes de la India -la casta superior del sistema social- y del que hasta ahora se desconocía su origen.

Para los autores del estudio está claro que el origen del sistema de castas de la India probablemente esté vinculado a la llegada de estos nómadas de las estepas, que tras sus conquistas ocuparon los puestos jerárquicamente superiores de la sociedad.

Además, los brahmanes, una casta formada por sacerdotes y maestros, han sido desde la antigüedad los encargados de custodiar los textos escritos en sánscrito, que es una lengua indoeuropea.

El legado yamnaya: las lenguas indoeuropeas

Por último, el estudio, que es una gran colaboración interdisciplinar, explica cómo las lenguas indoeuropeas pudieron alcanzar regiones tan distantes y remotas entre sí y dar lugar a ramas tan distintas como las indo iranís o las eslavas.

Todas ellas proceden de una lengua común, la de los yamnayas, un grupo de pastores de la estepa que migraron hacia Europa hace 5000 años y que después, en los 1500 años siguientes se expandieron por el centro y sur de Asia.

"Esto proporciona una explicación sencilla en términos de migraciones antiguas para las desconcertantes características lingüísticas comunes de estas dos ramas del indoeuropeo, que en la actualidad se encuentran separadas por amplias regiones geográficas", concluye Reich. EFE

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