EFEJavier Millán Jaro Madrid

El segmento de los vehículos compactos (el C) sigue siendo, a pesar de la omnipresencia de los todocaminos, un mercado muy competitivo en el que las marcas que vuelven a estar presentes, como es el caso de Citroën, están obligadas a presentar modelos rupturistas.

El segmento C (Audi A3, Seat Leon, Volkswagen Golf...) matricula al año en Europa unas 6 millones de unidades, de las que casi 600.000 corresponden a España.

Por ello, para diferenciarse de sus competidores, Citroën ha apostado en su nueva carrocería (4,36 metros de largo) por una mezcla entre una berlina y un SUV (tiene un altura libre al suelo de 15,6 centímetros), en la que también hace un guiño al pasado y se inspira en modelos como los C4 Coupé y GS.

También por contar con una versión 100% eléctrica, que al igual que las térmicas se fabrica en la planta que el Grupo PSA (Peugeot, Citroën, DS y Opel) tiene en la localidad madrileña de Villaverde

El Citroën C4 estrena un diseño más arriesgado que sus competidores

Su diseño exterior es novedoso frente al de los compactos alemanes, que se dejan llevar por la teoría de no cambiar lo que funciona, lo que hace que pequen de continuismo.

El Citroën C4 estrena firma luminosa delantera (fusionada con los chevrones de la marca) y trasera; y mantiene en el lateral sus conocidos airbump (cada vez son más una nota de diseño en vez de una burbuja protectora de la carrocería). Además sobresalen los pasos de rueda y la línea del techo imita a la de un coupé, pero de cinco puertas.

En el interior nos encontramos con plásticos blandos y de buena calidad a la vista, que se combinan con una pantalla central táctil de 10 pulgadas (de serie) desde la que se maneja el equipo de infoentretenimiento (compatible con Android Auto y Apple CarPlay) y un cuadro de instrumentos digital. En las versiones más equipadas se puede añadir el head-up display (que es de plástico y no de los proyectados en el parabrisas).

Hay cinco opciones para personalizar el interior. Si a éstas se suman los colores que se ofrecen para la carrocería y cinco packs adicionales, el Citroën C4 puede contar con hasta 31 combinaciones diferentes.

Motores gasolina, diésel y eléctrico

En la gama de motores hay tres gasolina (de 100, 130 y 155 CV) , dos diésel (110 y 130 CV) y un eléctrico de 136 CV. Los menos potentes de combustión llegarán el año que viene.

Hoy hemos conducido por la Comunidad de Madrid el térmico de gasolina de 130 CV con caja automática de ocho relaciones y el eléctrico, que tiene una batería de 50 kWh con la que podemos recorrer hasta 350 kilómetros (ciclo WLTP).

Puede alcanzar una velocidad máxima de 150 km/h y acelera de 0 a 100 km/h en 9,7 segundos. Tiene tres modos de conducción (Eco, Normal y Sport. Los mismos que los térmicos) y un botón B para incrementar la retención de la frenada y aprovechar la energía que se produce para recargar la batería (en un cargador público de 100 kW se recarga en 30 minutos, en un wallbox entre 5 y 7,30 horas y en un enchufe doméstico entre 15 y 24 horas).

Es un vehículo muy fácil de conducir y para el que no hay que tener un "período de adaptación". Carece de levas en el volante desde las que modificar los niveles de retención o solo hay que tener un poco más de cuidado con la entrega de potencia en el modo Sport, que es donde aflora la inmediatez del par que tanto nos gusta de los vehículos cero emisiones.

El confort de marcha por el que tanto apuesta Citroën en sus últimas creaciones también es muy notable en el Citroën ë-C4, en el que la ausencia de ruidos en la conducción la hace muy placentera y relajante.

El motor de gasolina de 130 CV es muy equilibrado

Por lo que respecta al térmico de 130 CV, es un motor equilibrado al que le sienta muy bien la transmisión automática, ya que evita pérdidas de potencia a bajo régimen. Aunque abusemos del modo Sport, en el que gana en pegada, los consumos se mantienen controlados. En la prueba hemos registrado un consumo de 6,2 l/100 km.

El precio de partida de las motorizaciones térmicas es de 18.390 euros (del gasolina de 130 CV, con caja manual y acabado Feel) y el de la eléctrica de 33.900 euros.

Las versiones de combustión tradicional pueden elegirse con cuatro terminaciones diferentes (Live pack, Feel, Feel pack y Shine), mientras que la eléctrica solo está disponible con las tres últimas.

Equipamiento destacado

En el Live Pack son de serie los faros antiniebla, la pantalla central de 10 pulgadas, el mirror scren, la climatización manual o el Pack Safety (aviso activo de cambio involuntario de carril, frenada de emergencia, reconocimiento de límites de velocidad, alerta atención conductor y de fatiga).

 El Feel suma los amortiguadores progresivos hidráulicos, climatizador bizona, luces diurnas delanteras y faros de led; el Feel Pack el soporte para la tablet para el copiloto, que evita que se distraiga el conductor; la navegación o el head-up display; y el Shine las llantas de 18 y más ayudas a la conducción.

Soporte en el lado del copiloto para una tablet, que no molesta al conductor

Un elemento muy revolucionario es el Smart Pad Support. Se trata de un invento de Citroën para amenizar los viajes del copiloto. Éste en su zona del salpicadero cuenta con un soporte desplegable universal para que pueda colocar su tablet.

Por la forma en que queda, el conductor no puede visionar lo que ve el copiloto, con lo que no le distrae.

Una vez que el copiloto ya no quiera seguir utilizándola puede guardarla en otro cajón inferior.

También el Citroën puede montar una cámara en el retrovisor con la que grabar los viajes y compartirlos en las redes sociales.